Después de más de dos décadas dedicado a la importación de tecnología, Adrián Blum atravesó en 2024 uno de los momentos más complejos de su carrera empresarial. La suba de impuestos a la importación de laptops provocó una caída de ventas cercana al 80%, márgenes cada vez más ajustados y la necesidad de achicar estructura.
En ese contexto, y casi por contraste, apareció una nueva oportunidad de negocio. Aunque a simple vista el helado soft parecía un rubro lejano, el punto de conexión estaba en el corazón de la tecnología: los compresores.
Mientras las máquinas italianas de helado soft pueden costar alrededor de 10.000 euros y pesar más de 100 kilos, Blum decidió probar una alternativa china. Importó una unidad, la puso en funcionamiento y el resultado lo sorprendió. “No tiene inyección de aire, por lo que el helado sale más cremoso y con más cuerpo. Cuando lo probé no lo podía creer”.
Antes de avanzar, decidió validar el modelo. Visitó laboratorios y fabricantes locales del sector, entre ellos Laboratorios Basso, donde recibió asesoramiento técnico que terminó de definir el enfoque del proyecto. “Aprendí mucho sobre por qué el helado soft había perdido terreno en Argentina y qué errores no había que volver a cometer”. A partir de ese aprendizaje nació RAW Soft.
Los números del modelo
Actualmente, la empresa trabaja con tres líneas:
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Venta directa de equipos que incluyen garantia y capacitación
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Máquina 450W: desde $ 2.900.000
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Máquina 750W: $ 3.500.000
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Máquina 1300W dual: $ 4.900.000
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Modelo “Postre Partner”: Se entrega la máquina sin costo mensual a locales que puedan vender un mínimo de 40 conitos diarios (equivalente a 4 kilos). El insumo tiene un valor de $ 600 por unidad. Para locales gastronómicos en CABA/GBA con buen tráfico.
“Con ese volumen, el comercio puede generar una ganancia estimada de $ 1.400.000 mensuales”, explica Blum. El precio de venta del conito se mueve entre $ 2.500 y $ 4.000 en cafeterías y restaurantes.
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Eventos: Servicios desde $ 350.000 para 35 personas (un sabor) hasta $ 500.000 para 50 personas (dos sabores).
En el interior del país, RAW Soft opera bajo modalidad de alquiler mensual, con valores que van desde $ 300.000 por un equipo hasta $ 500.000 por dos máquinas.
Viralización y escala
Mientras el primer lote de máquinas estaba en viaje, el proyecto comenzó a moverse con fuerza en redes sociales. Las consultas se multiplicaron y aceleraron los tiempos del negocio. Hoy la empresa cuenta con equipos operativos de un sabor, la llegada de máquinas de dos sabores más mix (similares a las utilizadas por grandes cadenas como McDonald's, pero sin inyección de aire y un lote adicional de 100 equipos previsto para los próximos meses. “Al principio las pensé solo para vender, pero de repente me encontré pensando en abrir la primera heladería con 10 máquinas de helado soft”, cuenta Blum. Esa idea fue, en parte, la que lo llevó a avanzar con la compra de un lote de 100 equipos.
Tecnología, atención automatizada y próximos pasos
Fiel a su perfil tecnológico, Blum desarrolló también un agente de inteligencia artificial que centraliza la atención comercial. “Quise humanizar las respuestas, que no sea un bot frío. Le dediqué mucho tiempo al prompt porque para mí la experiencia importa”, explica. Hoy RAW Soft recibe entre 40 y 50 consultas diarias, que son atendidas inicialmente por el agente inteligente.
En paralelo, mantiene reuniones con fabricantes locales y analiza distintos caminos de crecimiento: alquiler, consignación, expansión al interior e incluso modelos de franquicia, aunque reconoce que ese paso todavía está en evaluación. “Estamos viendo si lanzamos una convocatoria para gente que quiera trabajar con RAW Soft y crecer con el proyecto”, explica.
Por ahora, el objetivo es claro: ordenar la estructura, cubrir los costos fijos y escalar un producto que volvió a poner al emprendedor frente a una posibilidad concreta de recuperación.
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