El papel se muere: entre 2016 y 2020 cayó un 47% la circulación impresa de los principales diarios (La Voz -51%)

(Por IB) Se muere, pero no termina de morir. Las ediciones impresas de los principales diarios cayeron en promedio un 47% entre marzo de 2016 y marzo de 2020, es decir, sin contemplar las mermas que impuso la cuarentena que golpeó más aún la circulación física.
 

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En base a datos del IVC (Instituto de Verificación de Circulaciones), La Voz dejó de circular más de 20.000 ejemplares diarios tomando el promedio neto vendido (de lunes a domingo) entre 2016 y 2020, pasando de 42.231 diarios vendidos promedio diario hace cuatro años a 20.513 de marzo pasado.

Los días de menos circulación (martes a viernes), La Voz estaba en torno a los 10.000 ejemplares de promedio de venta diario, lo que hace suponer que con la cuarentena ya circula menos de 10.000 ejemplares en esos días de semana.
 

Todos para abajo (venta neta de ejemplares pagos)
Diario Ejemp. Marzo/16 Ejemp. Marzo/20 Caída %
Clarin (AMBA) 208967 130373 78594 38
La Nación (AMBA) 131744 76163 55581 42
La Gaceta (TUC) 47273 26059 21214 45
La Voz (COR) 42231 20513 21718 51
Los Andes (MDZ) 20838 13815 7023 34
Río Negro (RN) 20108 9288 10820 54
El Tribuno (SAL) 19244 9789 9455 49
Norte (RES) 11784 6211 5573 47
El Tribuno (JUJ) 10788 4389 6399 59
Promedio 47
Fuente: IVC


Pero a no engañarse: los lectores que perdieron en papel -todos estos diarios, seguro- los ganaron como lectores digitales, incluso muchos periódicos los monetizan con distintos modelos de suscripción.

El problema que aqueja a los medios es que la publicidad en papel es mucho más cara (todavía, al menos) que los avisos en webs y aplicaciones, con lo que se genera la paradoja de mayores lectores e impactos, pero mucho menos ingresos para sostener la estructura de periodistas.

La Voz "entregó" el papel
La Voz del Interior, por ejemplo, acaba de tomar (en silencio) una decisión trascendente: el staff periodístico deja de ingresar en los turnos vespertinos y se concentra en horarios matutinos para ir subiendo la información a medida que se produce, "sin dejar nada guardado" para la edición de papel.
 


De hecho, la edición impresa recoge una selección de las notas que ya se publican en la web, restándole al papel la "ventaja" de tener los mejores artículos, los más profundos o el dato que no se ponía -intencionalmente- en las ediciones digitales.

La bohemia de los periodistas que cerraban sus notas corriendo a las 21 o 22 horas, iban a comer y se llevaban luego el diario impreso a sus hogares (si volvían y no se iban de farra) ya es solo material de anécdotas que se cuentan en alguna reunión nostálgica.
 

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