Con Cero Deuda, vos elegís cómo cancelar tus deudas pendientes (sin presiones, sin pagos imposibles)

“El proyecto nació pensando en innovar en el trato con el deudor, sin perder el eje, que es cobrar. Queremos mostrarle que entendemos su situación y que podemos adaptarnos a ella”, sintetiza Santiago Juliá, director General de Cero Deuda, un portal que nació en Carlos Paz y ya empezó a extenderse al resto de la provincia de Córdoba.
Para el deudor, el proceso de alta en el sistema es súper fácil: completás tus datos (nombre y apellido, email y DNI), te llega un mail de verificación y ya podés consultar si tenés alguna deuda registrada en el sitio.
“Por ahora tenemos alrededor de 500 registrados, pero apuntamos a consolidar unas cinco grandes compañías que nos confíen sus carteras de morosos antes que termine el año”, explica Juliá.
Con la plataforma de pago de Dinero Mail, el deudor puede elegir los planes de pago y el modo en que los efectivizará, todo, desde la página web.
Para las empresas, el beneficio fundamental es el abaratamiento de costos que esto les supone ya que ahorran entre un 60% y un 70%, a que si entregaran su cartera a las agencias tradicionales de cobranza.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.