Córdoba sumó su segunda grúa automontante.

Aunque nuestros abuelos lo hacían en carretilla, hoy por hoy no sería práctico mover un pallet de 900 kilogramos de ladrillos de esa forma, ¿verdad? Para eso están -en las grandes obras- las grúas torre, esos armazones que distinguen a simple vista un emprendimiento de envergadura. Y aunque grúas torre hay muchas, grúas automontantes hay sólo dos en nuestra provincia y poco más de una docena en el país. Una la tiene Electroingeniería y la otra la acaba de traer la pyme Rode SRL: “Los equipos automontantes tienen la bondad de montarse y desmontarse por sus propios medios con un sistema hidraúlico que prescinde de equipos auxiliares -explica Claudio Javier Arnulphi-; pero hay algo más: cuenta con tren de ruedas propio que le permite trasladarla a tiro con una camioneta dentro de la misma obra (u otra diferente) sin requerir los servicios de una empresa de transportes.
- ¿Ya la están utilizando?
- Sí, claro, hay que amortizarla... Está en Casonas del Cerro, del Grupo Edisur (la obra en la emblemática bajada del Cerro, donde funcionó por años -y seguirá en pie como Club House- El Castillo).

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

¿Y si el maíz prende en la Patagonia? Ensayan con rindes de hasta 10.000 kg/ha y abren el debate sobre su viabilidad productiva (clave: agua e infraestructura)

(Por Juliana Pino) La posibilidad de producir maíz en la Patagonia, una región históricamente fuera del mapa agrícola para este cultivo, empieza a dejar de ser una rareza técnica para convertirse en una pregunta concreta de negocio. Los primeros ensayos muestran que, con genética adecuada, el cultivo puede adaptarse. Pero… ¿alcanza con que “ande”?