La industria del cine argentino suma un nuevo jugador independiente con ambición comercial: Auralibre Productora, fundada en noviembre de 2025 por el director y productor Rodrigo Ezequiel Marassi.
Marassi, creador audiovisual con experiencia previa en cortometrajes y una película de zombies, apuesta nuevamente al largometraje de terror: El Sello, un film de terror apocalíptico que combinará horror, acción y suspenso, y que se filmará 100% en Florencio Varela.
La productora ya presentó cortos como 1974 (basado en la última dictadura cívico-militar argentina) en festivales de Singapur, Madrid y Berlín. Con El Sello busca dar el salto a una escala mayor.
El elenco confirmado incluye a Pablo Rago y Diego Alonso como protagonistas, junto a Larry De Clay, Matías Alé, Sofía Buscio, Claudio Di Lorenzo, Richard Chairparin y Marcela Boolli.
La historia arranca con una desaparición inexplicable y deriva en un caso de posesión que se conecta con una serie de desapariciones y la posible acción de una secta apocalíptica. Un detective (Diego Alonso) investiga mientras la ciudad queda atrapada en una espiral de rituales y profecías que anticipan el fin.
El rodaje está previsto para junio, con 15 a 20 días de filmación, seguido por un proceso de postproducción de 6 a 9 meses antes de su circuito por festivales nacionales e internacionales.
Publicidad, activaciones y productores asociados: desde US$ 2.500
Más allá de la trama, el foco empresarial está puesto en la financiación privada. La película abrió la búsqueda activa de sponsors e inversores.
El esquema comercial arranca en US$ 2.500, monto que permite una inserción básica dentro del largometraje —por ejemplo, un producto visible en una toma— más presencia en redes sociales oficiales y entrevistas promocionales.
A partir de allí, el modelo es escalable:
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Integraciones narrativas más extensas (por ejemplo, una escena completa en un local gastronómico).
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Activaciones en eventos previos al rodaje.
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Producción de contenido específico para redes sociales.
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Participación como productor asociado desde US$ 10.000, con posibilidad de negociar porcentaje sobre utilidades futuras.
Antes del estreno, el equipo proyecta además un cortometraje derivado de uno de los personajes, entrevistas individuales con actores en Instagram y la realización de “El Sello Fest”, un festival musical en Florencio Varela. Las marcas pueden integrarse en cualquiera de estas instancias.
El argumento comercial es claro: mientras en algunos streamings un espacio publicitario de 10 segundos semanales puede costar US$ 2.000 o más, en cine la inversión se realiza una sola vez y el contenido puede circular durante años en salas y plataformas.
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Un presupuesto de US$ 230.000 (y la meta de multiplicarlo)
El presupuesto total incluye honorarios del elenco, efectos especiales, logística, transporte, seguros, catering, equipamiento técnico y edición. Marassi plantea como objetivo al menos triplicar la inversión inicial a través de distribución en salas y acuerdos con plataformas. Según explicó, existen contactos con distribuidores vinculados a Netflix y Flow, aunque las negociaciones aún no están cerradas.
Como toda producción cinematográfica, se trata de una inversión de alto riesgo, donde el retorno dependerá del desempeño en festivales, la llegada a plataformas y la capacidad de convocatoria.
En un contexto donde la financiación es uno de los principales desafíos del cine independiente, El Sello se presenta no solo como película de terror, sino como plataforma de marketing y activo cultural federal con potencial de retorno.
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