La pregunta flota en el aire desde hace meses: si el consumo viene golpeado, ¿por qué siguen apareciendo proyectos de shoppings por todo el país? La respuesta de los desarrollistas es simple (aunque no por eso menos arriesgada): nadie construye un centro comercial para el consumo de hoy, sino para cómo va a vivir y comprar la gente dentro de 10 o 15 años.
Así lo plantea Daniel Coli Crespo, del CCLA, que acompaña desarrollos en el Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Santo Tomé, San Juan, Villa María, Santiago del Estero y Funes. Según su lectura, los mejores proyectos no nacen de una coyuntura favorable, sino de una convicción sobre el futuro de una ciudad.
Los números: verde, pero clarito
Los datos acompañan, aunque con letra chica. Según el Indec, las ventas en centros de compras crecieron 1,9% interanual en julio de 2026, a precios constantes. En la serie desestacionalizada, la suba fue de 0,5% contra junio.
El detalle: en el acumulado enero-julio, el año todavía marca una caída de 2%. O sea, la tendencia cambió de dirección, pero el agujero sigue ahí.
Afuera, el panorama es más entusiasta. De acuerdo con Green Street, citado por The Wall Street Journal en septiembre, los malls de Estados Unidos se valorizaron 13% en el último año y lideran la recuperación del real estate comercial de ese país.
Son métricas distintas (acá se miden ventas al público; allá, valor de los activos), pero para los desarrollistas el mensaje es el mismo: los centros comerciales siguen generando actividad. “Lo llamativo es que ambos mercados se recuperen al mismo tiempo. Eso sugiere algo estructural, no solo cíclico”, sostiene Coli Crespo.
Córdoba, en la grilla de largada
En la ciudad hay cuatro movimientos que vale la pena seguir de cerca:
• Nuevocentro Shopping: presentó un proyecto de ampliación para sumar superficie y consolidar su posición en el retail cordobés.
• Córdoba Shopping: proyecta nueva superficie y una renovación de fachada, con la idea de modernizar la experiencia y atraer nuevas marcas.
• El ex Orfeo: Grupo Dinosaurio avanza con la idea de reconvertir el predio en un shopping de 18.000 m2 integrado con un centro médico (Dino Mall Alto Verde). El proyecto todavía debería pasar por el Concejo Deliberante, donde aún no ingresó formalmente.
• Cencosud: estaría evaluando un desarrollo sobre avenida Cárcano. Por ahora circula con el nombre tentativo de Portal Córdoba, que no es oficial.
Más allá del shopping de siempre
En el área metropolitana también se mueven formatos distintos al clásico centro cerrado. Accanto, en Malagueño, está en plena construcción y apunta a una zona que crece a ritmo sostenido. Academia Village, en zona norte, combina viviendas, oficinas, comercios y servicios.
La tendencia va por ahí: formatos abiertos y mixtos, más flexibles y con estructuras de costos ajustadas a cada mercado. “Los formatos mixtos no son una moda, son una respuesta a cómo vive la gente hoy”, plantea Coli Crespo.
Un mapa que se expande
El fenómeno no es exclusivo de Córdoba. En Buenos Aires y alrededores avanzan Distrito Diagonal, Meeting y Triángulo Urbano–Santa Rita Center, que siguen el crecimiento del conurbano.
En el interior, Mercado Colón (Villa María) y Terrazas (Santiago del Estero) apuntan a ciudades medianas con demanda insatisfecha. Y otros, como Galinda!, Country Plaza y Hola Tulum, crecen por etapas: ya inauguraron sus primeras fases y tienen más en camino.¿Por qué invertir en shoppings?
Para Coli Crespo, hay tres razones de fondo:
• Expansión urbana. Las ciudades medianas crecen y abren oportunidades, aunque cada proyecto depende de estudiar a fondo la demanda, la competencia y el poder adquisitivo de la zona.
• Un mix que da motivos para ir. El súper aporta recurrencia, la gastronomía alarga la estadía, el entretenimiento convoca familias y los servicios de salud generan visitas cotidianas.
• Activos de largo aliento. Un shopping bien gestionado puede adaptarse a los cambios de consumo durante décadas.
La advertencia también está sobre la mesa. “Los proyectos que fracasan suelen ser los que se construyeron para un mercado que fue imaginado, no estudiado”, remarca. En otras palabras: el ladrillo comercial sigue vivo, pero solo para quien haga bien los deberes.
Tu opinión enriquece este artículo: