Hace cuatro meses que Ariel Abrancato tomó el timón como Country Manager de Ricoh Argentina, una operación local que hoy pisa fuerte con más de 750 clientes y un equipo de cerca de 200 colaboradores en el país. El ejecutivo llegó a la filial para profundizar un cambio de estrategia que a nivel global lleva unos cinco años de maduración, pero que a nivel local tiene un motor de peso: Argentina alberga el único Solution Center del Cluster Sur de Latinoamérica.
Con esa estructura, la empresa proyecta un ambicioso plan de negocios: crecer cerca de un 15% en facturación en el país durante el actual año fiscal. La clave de este salto está en sus nuevas líneas (IT, Pro AV y Automatización de Procesos), que hoy significan el 25% de los ingresos, apuntan a superar el 30% este año y proyectan representar más del 45% de la facturación para el 2030.
“Ricoh en Argentina tiene un posicionamiento tremendo en impresión y lo mantiene, pero hoy la propuesta es muchísimo más abarcativa”, destaca Abrancato en un desayuno con la prensa. “Nos convertimos en un trusted advisor, un consultor de confianza que se mete en las venas de las compañías para integrar soluciones de TI, ciberseguridad avanzada y conectividad para el trabajo híbrido. Hoy las salas de reuniones ya no son una mesa y cuatro sillas, requieren pantallas interactivas, audio y video complejos que convivan de forma natural”, agrega.
El gran salto de la compañía japonesa no vino por decretar el fin del papel, sino por atacar las principales demandas actuales del mercado: la automatización de procesos, la inteligencia artificial y la gestión inteligente y seguridad de la información. La idea es meterle tecnología a los procesos más densos y burocráticos de las empresas (esos que suelen trabarse en las áreas de Recursos Humanos, Finanzas o Legales).
Acá es donde Abrancato se saca el casete corporativo y va al hueso de la misión que hoy tiene la marca: “No tiene ningún sentido que hoy tengas a una persona tipeando a mano los datos de una factura. Eso te lo resuelve un software inteligente que aprende del comportamiento del usuario. Lo que nosotros buscamos es liberar el potencial de la gente a través de la tecnología. Que ese colaborador use su tiempo para pensar estratégicamente, analizar desvíos, ver cómo mejorar la rentabilidad o cómo ganar más clientes. Hay que sacarle a la gente la tarea repetitiva, esa que te quema la cabeza”.
El "manual de supervivencia" para el mercado localComo argentino que vivió mucho tiempo afuera, Abrancato valora el plus del profesional local (esa flexibilidad casi única en el mundo para gambetear la incertidumbre), pero tiene muy claro el termómetro de lo que le piden los directores de operaciones y sistemas en el día a día actual. Los dolores de cabeza, según su diagnóstico, se resumen en dos frentes muy claros:
El primero es cortito y al pie: "cuidar el mango". Todas las industrias, sin excepción, están obsesionadas con optimizar la estructura de costos y rascar eficiencias donde se pueda. El segundo es la retención de talento: cómo motivar a las estructuras internas con herramientas ágiles para que la gente no sienta que está pedaleando en el aire con procesos viejos y burocráticos.
Lo curioso es que, en este escenario, el portafolio expandido de Ricoh (que ahora juega fuerte en ciberseguridad) encuentra su mejor momento.
“En momentos de crisis o coyunturas complejas es donde más sentido tiene lo que hacemos. Para nosotros, lejos de ser un freno, estas situaciones actúan como un impulsor en la toma de decisiones para los proyectos digitales. Las empresas entienden que ya no pueden seguir haciendo las cosas de la manera tradicional si quieren mantener la competitividad”, concluye Abrancato.
Tu opinión enriquece este artículo: