Córdoba subió la vara en materia de escalada. Es que la zona norte ahora cuenta con un nuevo espacio: Avista Cerro. Un complejo con más de 50 boulders activos (con renovación semanal y vías nuevas cada 15 días), además de un Kilter Board único en Córdoba dentro de un muro comercial, como un centro de entrenamiento de alto rendimiento. Las aperturas están a cargo de Sebastián Rojas junto a un equipo especializado, con equipamiento técnico de marcas internacionales y sistemas de seguridad de alta calidad.
“El proyecto implicó una inversión inicial de aproximadamente US$ 300.000 y una parte importante se explica por la obra en sí”, explica Maximiliano Maccari, socio del proyecto. “El local original no tenía la altura necesaria, así que tuvimos que elevar la estructura seis metros para alcanzar los 12 metros que exige el reglamento internacional. A eso se suma el equipamiento técnico, que en gran parte es importado porque en Argentina no existe ese nivel de especificidad. Fue una decisión consciente: si lo hacíamos, queríamos hacerlo bien”, agrega.
El modelo de negocio fue diseñado con una lógica diversificada. “No quisimos depender de una sola fuente de ingresos porque eso hace frágil cualquier negocio”, señala Maccari. La base está en el acceso al muro, con pases diarios y abonos mensuales, al que se suman clases para distintos niveles y una propuesta de eventos que va desde cumpleaños hasta experiencias corporativas.

En este último segmento, Avista desarrolló un diferencial poco habitual: “Incluimos un informe post-evento para el área de Recursos Humanos, algo que no existe en ningún otro espacio de escalada de la región”, detalla.
Uno de los activos clave del proyecto es la participación de Sebastián Rojas, referente nacional de la disciplina. “Avista nace con una reputación técnica ya construida. Seba entrena acá, desarrolla a sus atletas y dicta clínicas para quienes quieren llevar su nivel a otro lugar. Eso solo es posible porque el muro tiene el estándar que ese trabajo exige”, afirma Maccari. Esa combinación entre nivel técnico y apertura al público general es, según el socio, el corazón del modelo: “El volumen lo genera el público masivo, pero la presencia de atletas y entrenamientos de alto nivel genera un ambiente que contagia y eleva la experiencia”.
El desembarco en Cerro de las Rosas no es casual. Se trata del segundo paso de la marca, que ya operaba en barrio Güemes. “Ahí validamos el modelo y construimos la comunidad. Cerro es un salto de escala: un barrio con mayor poder adquisitivo, más acostumbrado a consumir experiencias de calidad, y un muro que es otra categoría”, explica. “No es simplemente una segunda sede, es construir una referencia a nivel nacional”.

Si, recién llegan a Núñez, pero… ¿qué sigue?: “Van a venir más Avista, pero el modelo que imaginamos es de expansión propia. Una franquicia puede replicar la infraestructura, pero no la cultura ni la presencia diaria que construye comunidad. Queremos cuidar eso”, sostiene.
La apuesta, sin embargo, va más allá del deporte. Avista sumará un coworking dentro del complejo, un food truck en el frente y un patio con parrilla. “La idea es que la gente no solo venga a escalar, sino que se quede. Que pueda trabajar, entrenar y después compartir algo para comer. Queremos construir un punto de encuentro”, concluye Maccari.

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