En una estructura pensada para grandes arenas, la precisión técnica y el carisma de Ricky se fundieron en una experiencia de una hora y media. Sin embargo, el éxito no fue solo artístico; detrás de las 20.000 entradas agotadas en minutos, hubo un despliegue de marcas que apostaron fuerte al "local" más internacional que tiene Córdoba.
Los dueños del "Main Stage"
El motor financiero y logístico del evento estuvo liderado por dos pesos pesados que ocuparon el lugar central:
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Santander: el banco fue la llave de acceso para miles de fans, traccionando la preventa exclusiva y financiando el "deseo" en 6 cuotas sin interés.
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Renault: la automotriz del rombo, con ADN cordobés, acompañó el despliegue reafirmando su vínculo con los grandes eventos de la provincia.
Para que una producción de esta escala funcione, el engranaje de sponsors secundarios fue clave:
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Air Europa: la aerolínea conectó el despliegue internacional.
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McDonald's: la cadena de los arcos dorados se sumó a la movida.
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6 Pasos: la productora nacional que, en alianza estratégica, trajo el tour a la Argentina.
El "know-how" local
Mención aparte para Universo Producciones, la productora responsable de ejecutar la logística y el armado del show en Córdoba. Fueron ellos quienes gestionaron el desafío de un estadio que, a la luz de los resultados, quedó chico.
El dato: las 20.000 entradas volaron en tiempo récord, dejando fanáticas afuera. En los pasillos del Kempes el pedido fue unísono: que la próxima vuelta (prometida por el propio Ricky con música nueva) sea con una disposición de armado que permita ampliar el aforo. Porque está claro: cuando Ricky Martin pisa Córdoba, juega de local y el negocio siempre pide más.
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