Chetas nació en pandemia, cuando Úrsula Viel y su mejor amiga empezaron a vender su propia ropa desde sus redes sociales personales. Dado el éxito de las ventas, Ursula decidió ir más allá y dedicarse exclusivamente al segmento de ropa de diseñador de segunda mano.
El emprendimiento trabaja prendas de indumentaria, calzado y accesorios de marcas como Chanel, Gucci, Prada, Balenciaga, Hermès, Valentino, Isabel Marant, Miu Miu, Saint Laurent, etc- que Viel consigue de segunda mano a través de una red de proveedoras particulares en Estados Unidos.
Además, trae prendas nuevas de marcas más accesibles como Guess, Adidas Originals o The North Face, tanto para la venta general como por encargo de sus clientas. Aunque no es el foco de su negocio.
¿Por qué Chetas?
Úrsula eligió una palabra que está muy presente en el vocabulario argentino y que funciona como sinónimo de "canchera" o "con onda". Y eso es justamente lo que quiere transmitir con su marca: si bien suele pensarse que la ropa de diseñador está más ligada al estilo clásico, ella busca diferenciarse y mostrar artículos con mayor originalidad, coloridos, con estampados y texturas.
Los precios varían mucho según la prenda y la marca. Arrancan en los US$ 150 en marcas como Guess, Ed Hardy o Bimba y Lola (prendas nuevas) y pueden superar los US$ 7.000 en piezas más de colecciones especiales, como las Channel Graffiti.
En un rango medio, US$ 350 a US$ 500, encontramos marcas como Zadig & Voltaire, que aunque se consiguen en los shoppings de Argentina, son prendas de diseño que al adquirirlas de segunda mano pueden reducir hasta un 60% el valor original, además de conseguir artículos que no ingresan al país.
Rock Nano Embossed Tiny Croco US$ 350
Todos los papeles en orden
Ursula trabaja con una amplia red de proveedores particulares en Miami, Los Ángeles y Nueva York, con quienes realiza las operaciones por consignación: los proveedores le entregan las prendas a Viel, y ella las recibe en sus depósitos de Estados Unidos hasta que la compra se efectúe. Por ende, una vez realizada la compra esta puede demorar unas 2 semanas en llegar.
Es una modalidad muy usada en Estados Unidos, mucho más que en Argentina, donde la consignación entre particulares todavía no está tan instalada. Para que funcione hace falta generar mucha confianza mutua.
La autenticidad es, para Viel, la parte más importante y también la más pesada de todo el proceso. Pide fotos bien detalladas y que todo tenga certificado: el que viene de fábrica, (que hoy en día también se puede falsificar), y un certificado adicional de authentication.
El certificado adicional al que recurre Ursula es un servicio cada vez más común en el mercado de lujo de segunda mano a nivel global: laboratorios analizan fotos detalladas de cada pieza -costuras, herrajes, materiales, etiquetas- y emiten un certificado de autenticidad reconocido por plataformas internacionales de reventa, como una garantía extra frente al riesgo de falsificación.
Aun con todos esos controles, reconoce que la estafaron varias veces: le llegaron prendas rotas o manchadas, y en el peor de lo casos, artículos falsificados. Con los años entrenó el ojo y creó su red de proveedores de confianza (personas que le venden sus propias prendas, y no revendedores), aunque nunca es 100% infalible; por eso, dice, el certificado es innegociable.
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