Ya no habrá excusas para decir “no estaba en mi oficina”.

Desde hace un tiempo, la gente de Motorola produce desde Córdoba (y para todo el mundo), el software de un dispositivo de telefonía corporativa que enlaza los internos con la red inalámbrica de datos de una empresa, una alternativa de bajo costo porque usa la infraestructura existente. “En vez de usar una línea o un celular, lo que se usa es la red inalámbrica de datos que tiene la empresa para funcionar como un interno, entonces lo que haría es reemplazar la telefonía interna de escritorio con este otro teléfono que te permite gran movilidad. Es ideal para grandes superficies como por ejemplo supermercados, empresas de alquileres de autos, un servicio médico grande, en definitiva personas que se mueven mucho dentro de una empresa", describe Álvaro Ruiz de Mendarozqueta (foto).
Para una segunda etapa, planean lanzar “el dual mode” que permitiría usar la telefonía interna y el celular al mismo tiempo y en el mismo aparato. “La idea es que cuando te vas de la empresa y salís de la cobertura que tenés adentro de la oficina, te conectás a la red celular con un chip GSM de manera de estar todo el tiempo conectado”, explica. La fecha comercial de esta segunda etapa está prevista para el año que viene.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.