Yo tengo Platea Ardiles Alta, sector Q, Fila 18, Asiento 1. ¡Yo también! (entradas gemelas y no fueron las únicas)

No me lo contaron, me pasó a mi mismo (y tengo de testigos a Diego Caniglia y Erik Debarre, sentados en los asientos 2 y 3 de esa fila).
En efecto, cuando faltaban unos 10 minutos para empezar el partido apareció un caballero con una entrada aparentemente idéntica a la mía, tal cual muestra la foto. En las inmediaciones también escuchamos de casos similares y nos preguntamos: ¿si fueron tan “animales” de duplicar entradas numeradas... qué no habrán hecho con las sin numerar?
Hagamos un cálculo rápido: si el o los “vivos” duplicaron 3.000 entradas y las colocaron a un precio promedio de $ 200, embolsaron unos $ 600.000, ¿verdad?  No es mal dinero para la “changuita”.  Lo triste es que supongo que a nadie le extrañará demasiado y ningún fiscal (de esos vivarachos que andan por ahí) se interesará en avanzar en el tema.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.