Los depósitos de células madres... ¿son de todos?

Ana: “Me parece un aporte muy bueno el de la Ley de Incucai, el poder hacer una donación de células madres, de manera gratuita, para que otras persona puedan tener un acceso a ellas en algún momento muy delicado de salud, y el tener allí un banco al cual acudir en igual situación, nos hace de alguna manera menos egoístas, y de esta manera poder hacer un servicio comunitario . Al donar órganos lo hacemos bajo estas mismas premisas, no dejamos guardado nuestro corazón o nuestros riñones bajo un rótulo, con apellido, por si algún familar directo lo necesita, tan sólo lo donamos... Los avances que se están estudiando con las células madres... son extraordinarios, y creo que es una causa para la cual tendríamos que tener acceso todos (tanto para donarlas, como para utilizarlas)". (NdelE: Buen punto, Ana, ahora pregunto: ¿vos pagarías un servicio de banco de células madre si no te garantizan que allí estarán cuando hagan falta para vos o algún familiar directo? Creo que esta decisión del Incucai -aunque bien intencionada- terminará con estos bancos privados y -mucho me temo- nos quedaremos sin “depósitos”. Pero no sé... es un tema delicado con matices científicos no menores...).

Debate abierto a especialistas y legos, aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.