Sobre periodismo “objetivo”, “de autor” y otras yerbas...

Horacio Alanis: “Me gustan los periodistas (que tratan de ser) objetivos. Cada vez hay más polarización de opiniones, casi de hinchada, y si un profesional no puede mantener una mirada ascética de pasiones tribuneras, ¿en qué se diferencia con alguien que opina por opinar? Entiendo que InfoNegocios hace periodismo de autor y marca un pensamiento propio respecto a la realidad que analiza, eso es muy valorable. Por mi parte, no coincido con muchas de sus opiniones y sin embargo leo y soy parte de este medio como usuario, dado que la ventaja de la Web 2.0 es la libertad (casi) total de participación. Al igual que escucho Cadena 3, y sé donde pararme cuando algo no me agrada. Los nuevos medios permiten una conversación mejor a todos, para crecer no en oposición sino en miradas diferentes-conjuntas. Además, lo que hay que evitar (como consejo digo), es terminar siendo pastores de nuestra verdad y creando fieles/ aliados que defiendan nuestras verdades sin cuestionarlas, ni tampoco usar el dedito acusador para separar aliados y contrarios, porque al final todos estamos en la misma sociedad. Cuando el Autor marca su tendecia, el Lector responde con la suya... así se construye”.

De mi parte, Say No More :)

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.