La plataforma emula el despliegue de la Barcelona Bridal Fashion Week, pero con el termómetro puesto en el mercado regional. No se trata solo de ver vestidos: es una operación de marketing donde la alta costura se cruza con marcas de la talla de BMW, Lancôme, Joyas Rubi Rubi, Alfaparf, y la brasileña Vizzano, encargada de acompañar los desfiles con sus calzados.
Detrás del evento hay una lógica de agencia de comunicación. Connie Casas y Griselda Lopez Viegas, fundadoras y directoras de Due Fashion Agency, detectaron un bache en el mercado: los diseñadores de alta costura estaban perdiendo el hilo directo con las nuevas generaciones de novias. Las clientas actuales no quieren imaginar un diseño sobre un figurín, quieren verlo en movimiento, con terminaciones reales.
Ibraina.
"Somos una vidriera de la industria creativa. Concebimos esta plataforma como una herramienta de marketing para visibilizar a los jugadores del sector", explican desde Due Fashion Agency. El enfoque es doble:
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B2C (Directo al cliente): La novia ve el vestido y, en muchos casos, el contacto se cierra apenas termina la pasada.
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B2B (Negocio a negocio): Es el punto de encuentro clave para wedding planners y proveedores de lujo que mueven el grueso del mercado.
¿Cuánto cuesta entrar al mundo del lujo a la hora del “sí, quiero”?
Por la cuarta edición de Bridal Runway Latam pasan diseñadores como:
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Virgilio Madinah
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Pablo Almenar
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Amelia Fonio
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Ibraina
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Diego López
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Ofelia Otelo
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Deblanco Atelier
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Valenzuela Couture
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Nuria Bueno
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Laurencio Adot Couture
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Atelier Pucheta Paz
Los números que maneja el evento sitúan el valor de un vestido de autor entre los US$ 3.000 y los US$ 7.000, con un promedio que ronda los US$ 5.000.
El impacto económico también se mide en divisas que ingresan: la edición actual atrajo delegaciones de Brasil (con 16 integrantes), Colombia y Paraguay, además de diseñadores del interior de Argentina como Diego López (Córdoba), Fabio Toñanez (Misiones) y la dupla Puchetta-Paz (Chaco).
Amelia Fonio.
Expansión en la hoja de ruta
Con una convocatoria que roza las 1.000 personas (bajo invitación privada), el evento ya le queda chico a las fronteras locales. Las organizadoras confirmaron que están en negociaciones para exportar el formato a otros países de Latinoamérica, aprovechando el flujo de compradores extranjeros que hoy vienen a Buenos Aires a buscar diseño de autor.
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