Koko Bao Bar: el fenómeno que instaló el bao en Buenos Aires consolida su identidad urbana y expande su propuesta

Cuando en noviembre de 2017 tres amigos abrieron un pequeño y rústico local en Arévalo 1457, en Palermo, no imaginaban que estaban fundando una categoría dentro de la gastronomía porteña. Con más ganas que experiencia, el objetivo era claro: democratizar el bao.

En ese momento, las pocas opciones que replicaban los sabores del Sudeste Asiático estaban encasilladas en el formato de restaurante tradicional, apuntando a un público formal. Koko nació para romper ese molde con un espacio joven, urbano y accesible.

El boca en boca funcionó tan bien que el delivery en pandemia los hizo colapsar, obligándolos a mudarse a una esquina mucho más amplia a solo 50 metros, en Arévalo 1501. Hoy esa esquina funciona como la casa matriz de una red que ya cuenta con cinco locales.

El corazón detrás del crecimiento de Koko late hoy en su centro de producción de Villa Ortúzar. Desde allí se abastece diariamente a los puntos de venta de Palermo, Paseo de la Plaza, Distrito Arcos, San Telmo y el complejo Ronda, incluyendo sus dos franquicias.

La obsesión por el producto los llevó a dominar un proceso que definen como "mañoso": un pan al vapor que requiere tres fermentaciones distintas y un cuidado milimétrico. Su calidad es tal que se convirtieron en proveedores de gran parte de su competencia.

Esa misma rigurosidad se traslada a la cocina, donde el bao de bondiola braseada con cinco especias chinas, barbacoa casera, maní y cilantro se mantiene como el bestseller indiscutido, seguido de cerca por los dumplings de cerdo y el bao de pollo frito.

Fieles al paladar local, los platos salen de la cocina sin picante. Cada mesa cuenta con sriracha y un aceite de chile de producción propia para que cada comensal maneje el fuego a su gusto, adaptándose a un público amplio que va desde niños hasta familias.

El crecimiento vino acompañado de una evolución estética que dejó atrás el caos rústico del inicio. Junto al estudio de arquitectura HMA, consolidaron una fisonomía cercana al cómic que sabe adaptarse a la identidad y mística de cada barrio.

Bajo la premisa de que la marca funciona muy bien en cualquier franja horaria, Koko da ahora su siguiente paso con el lanzamiento de Bao café/bar. Se trata de una nueva sección de cafetería con impronta asiática pensada para adueñarse de las tardes.

Debutando como prueba piloto en Palermo (con planes de llegar pronto a Distrito Arcos), la carta suma opciones lúdicas como el "Kokolate" con marshmallow flambeado, cheesecake japonés, flat croissant y el Tostabao de lomito y queso, con combos desde  $12.000.

Este nuevo formato acompaña un plan de expansión ordenado pero ambicioso, proyectando aperturas de uno o dos locales por año. En el horizonte cercano asoma un formato más chico y de despacho rápido orientado al público de oficina en el Microcentro.

A su vez, la marca busca expandirse hacia zonas clave como Caballito y Zona Norte (Belgrano, Núñez, San Isidro y Martínez). El gran salto final apunta al interior del país, con la mira puesta en plazas como Mendoza, Córdoba y Rosario.

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