¿Qué pasa dentro de la Erotique Experience?
Según explica Francesca Gnecchi, periodista diplomada en sexualidad y fundadora de Erotique Pink, la propuesta se construye desde el concepto de voyeurismo: el público observa un encuentro sexual en vivo, pero dentro de un marco cuidado, con narrativa, ambientación y una estética que se aleja del porno tradicional.
Cada edición cambia de temática y también de intensidad. Puede ir desde propuestas más soft, como erotismo sensorial o masajes, hasta otras más intensas, como juegos de rol, o prácticas de BDSM (juegos de dominación, sumisión, sadismo y masoquismo).
En todos los casos, combina escenas guionadas con momentos libres, donde los performers se dejan llevar para preservar la naturalidad del encuentro sexual.
Gnecchi explica las diferencias centrales del formato: mientras el porno tradicional suele centrarse en la acción directa, sin desarrollo previo ni construcción narrativa, la Erotique Experience se acerca más a lo que se conoce como neo-porno o porno soft: propuestas donde hay una historia, una estética cuidada, ambientación y una curaduría escenográfica, y donde el foco no está solo en el acto sexual sino en la experiencia completa.

Las experiencias se realizan de forma mensual en el local de Erotique Pink, en Palermo Hollywood, con un cupo limitado de 40 personas. El ticket arranca en $115.000 y llega a $144.000 en su versión VIP.
La diferencia entre ambas entradas no es menor. Quienes acceden a la opción VIP tienen mayor cercanía con la escena y la posibilidad de participar con pequeñas intervenciones a las que se los invita.
Los vips cuentan con una tarjeta verde y una roja en sus mesas que les permite indicar si desean o no interactuar, siempre bajo un esquema de consentimiento claro. Además, disponen de una botella de vino. En cambio, la entrada general incluye una copa de vino con refill y una participación enfocada principalmente en la observación.
En cada Erotic Experience participan entre 3 y 4 performers. Generalmente, dos de ellos protagonizan el encuentro sexual, mientras que uno se encarga de interactuar con el público.
Esa interacción varía según la temática de cada edición. En propuestas centradas en masajes, el vínculo puede darse a través de estímulos sensoriales; en experiencias vinculadas al BDSM, se invita al público —si así lo indica— a experimentar con distintos elementos como látigos, fustas o garras; en otros casos, puede tratarse de juegos más performáticos o corporales.

El objetivo va mucho más allá del entretenimiento, y tienen que ver con la inspiración: las prácticas buscan funcionar como disparadores para explorar la sexualidad en pareja o de forma individual. Después del evento, la tienda permanece abierta y exhibe los productos utilizados en la performance. Bajo la consigna “recrear la experiencia en casa”.
El ticket promedio del local ronda los $ 60.000, con productos desde $ 15.000 hasta más de $ 300.000 en líneas premium.
¿Porque es el mejor sexshop del mundo?
El diferencial de Erotique Pink está en que no funciona únicamente como un espacio de consumo, sino como un proyecto cultural alrededor de la sexualidad. Esa lógica es la que terminó posicionándolo internacionalmente y le permitió obtener el reconocimiento de XBIZ Awards como mejor sex shop internacional tanto en 2024 como nuevamente en 2026.
Según explica Francesca Gnecchi, los premios —otorgados en Europa y Estados Unidos— no evalúan solamente ventas o catálogo, sino el concepto integral del espacio. Ahí entra en juego un ecosistema que combina tienda física y online, talleres de educación sexual, galería de arte erótico, performances, shows y experiencias inmersivas como la Erotique Experience.

La escuela de Erotique Pink, por ejemplo, organiza entre 10 y 15 talleres mensuales y moviliza entre 200 y 300 personas por mes, con propuestas que van desde sexualidad tántrica y BDSM hasta masajes, sexología para parejas, strip dance o experiencias corporales. Los talleres se dicatn de manera presencial, en su local, o de manera online.
A eso se suma una galería de arte con muestras rotativas abiertas al público y una programación de eventos que incluye desde performances eróticas hasta shows drag o burlesque .

Para Gnecchi, la clave está en sacar la sexualidad del lugar del tabú y llevarla hacia un espacio más abierto, educativo y cultural. Esa mirada también atraviesa la estética del local —abierto a la calle y alejado de la lógica oscura y escondida históricamente asociada a los sex shop— y una propuesta que busca incorporar distintos cuerpos, prácticas y formas de vivir la sexualidad.

En una industria históricamente dominada por hombres, Erotique Pink también suma una impronta femenina: Gnecchi no solo dirige el espacio, sino que además trabaja en educación sexual y curaduría de contenidos, algo que, según explica, fue especialmente valorado por la organización internacional detrás de los premios.
En la web de Erotique Pink puede consultarse el cronograma mensual completo de talleres, shows y experiencias. La próxima edición de Erotique Experience será el 22 de mayo, bajo la temática “Obedience Ceremony”, una experiencia centrada en dinámicas de BDSM, juegos de dominación y sumisión.
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