De no creer: los industriales paraguayos están preocupados por el creciente contrabando desde Argentina

“Te la hago simple: el aceite que en el supermercado cuesta 32.000 guaraníes, si lo compro llegado de Argentina pago 15.000”, me explica una amiga paraguaya cuando le pido que me cuente por qué los industriales (e importadores) de ese país vieron caer sus ventas hasta el 30%.
Claro: los “paseros” paraguayos que hacen el negocio entran con dólares “vivos”, los venden al “blue” y compran productos que luego revenden en su país. Así, con margen del intermediario y todo, aceite, café, jabones, nafta y muchos productos se consiguen considerablemente más baratos si vienen de contrabando.
“Fíjate que un mayorista (Diarco) abrió una tienda en Clorinda (Formosa) pero no para abastecer esa pequeña ciudad sino por las compras de los paseros”, me explican.  Para referencia Diarco cerró sus sucursales en Córdoba y Río IV y abrió en Clorinda, una localidad de menos de 50.000 habitantes, pero a pocos kilómetros de Asunción, un centro urbano enorme.

Lo cierto es que la frontera argentino-paraguaya es tan permeable que sería imposible impedir el tráfico de mercaderías en cualquier sentido. De hecho durante mucho tiempo el fenómeno fue a la inversa: contrabando de productos (cigarrillos, entre otros) desde Paraguay a Argentina. 

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