El cole del Zoo crece (y lo hace con un primario en un nuevo predio)

Kumelen Escuela Maternal e Inicial -ubicada en el Jardín Zoológico de Córdoba-  inicia el ciclo lectivo 2013 recargado. Con un nuevo edificio y nivel educativo, abrirá mañana las puertas del colegio primario en Camino San Carlos Km 8 ½ (foto). Hoy el edificio cuenta con dos aulas donde funcionarán primero y segundo grados –y su batería de baños-, el ingreso con áreas administrativas (dirección, secretaría docente, salsa de profesores, Salón de Usos Múltiples y bliblioteca), estacionamiento, espacio verde con juegos y una huerta orgánica.
La institución se caracteriza por hacer hincapié en la educación ambiental: “queremos crear conciencia sobre la importancia de los sistemas vegetales y animales para comprender el impacto que tienen otros seres vivos en nuestras vidas”, explica Ana Ramos, encargada de prensa de la institución.
A medida que se renueven los ciclos lectivos, Kumelen irá sumando nuevos grados a su oferta educativa: “cuando quede terminada, vamos construyendo cada año un nuevo módulo de aulas, lo que inauguramos mañana es sólo una parte, todavía queda un proyecto interesante por delante”.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.