La investigación, conducida por científicos del McLean Hospital y la Harvard Medical School, siguió a 307 mujeres durante aproximadamente dos ciclos menstruales. Un grupo recibió un supositorio vaginal de amplio espectro con 100 miligramos de CBD, el resto continuó con tratamientos convencionales. Resultado: el 81,1% de las participantes que usaron CBD reportó una mejoría moderada o significativa de sus síntomas.
Los beneficios no se limitaron al dolor físico. Las participantes redujeron la cantidad de analgésicos utilizados durante el período y reportaron menos irritabilidad, ansiedad y estrés. También disminuyó el impacto de los síntomas sobre su funcionamiento diario.
La explicación biológica no es nueva: el sistema endocannabinoide (sobre el que actúa el CBD), está presente en el útero, las trompas de Falopio y el eje hormonal. El dolor menstrual está impulsado por prostaglandinas que generan inflamación y espasmos uterinos, y el cannabidiol interviene sobre esas vías modulando la respuesta inflamatoria y favoreciendo la relajación del músculo liso.
La realidad en Argentina
"La biología ya estaba ahí; la investigación llegó tarde", dice Emiliano Montamat, director de Clinicann, startup especializada en telemedicina canábica. Desde la plataforma, que opera en todo el país, atienden a cientos de mujeres que ya usaban cannabis para el dolor menstrual sin ningún tipo de acompañamiento médico. "Nuestros médicos se encargan de ordenar y dosificar esos protocolos de tratamiento", explica.
Los datos propios de Clinicann muestran que el dolor menstrual rara vez viene solo: la ansiedad y el estrés representan la tercera causa de consulta más frecuente entre sus pacientes, con el 44,5% de los casos, y el 36,8% señala que su condición impacta directamente sobre su actividad laboral o cotidiana.
Para Montamat, el valor del estudio excede los números. "Empieza a darle sustento científico a algo que muchas pacientes ya nos contaban: que el cannabis era lo único que las ayudaba a calmar fuertes dolores menstruales. Ahora entendemos mejor por qué", afirma. Y agrega algo que revela una falla estructural del sistema: "Nuestro equipo médico se encuentra habitualmente con mujeres que llevan años tomando ibuprofeno todos los meses, algunas desde edades muy tempranas. Nunca nadie les comentó que existía otra opción”.
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