Foxbox lanza su línea de accesorios para celulares (de Córdoba al país)

Aunque su marca es poco conocida fuera de la industria de los accesorios para celulares, Foxbox es el mayorista detrás de cadenas como Syna, Phinx, Accesorios.com o Todo Remoto. Ahora, además de las marcas Spigen y Baseus trabajan en el desarrollo de su propia marca con productos de primera calidad.

Aunque está atomizado en miles de comercios y cientos de productos (casi todos chinos) de diferentes calidades y precios, el mercado de los accesorios para celulares es muy interesante. Si alguien compra un equipo de $ 15.000 o $ 20.000, no le parece descabellado cuidarlo con una funda o protectores de vidrio (o ambas cosas) que sumen $ 1.000 más a la compra y no pongan a salvo de los accidentes más comunes.

La empresa cordobesa Foxbox conoce este mercado y ahora va por más: a su negocio de mayorista de productos Spigen y Baseus, entre otros, añadirá una línea con su marca, siempre pensando en el mercado de alta gama que prefiere producto de buena calidad.

El plan es manufacturar en China pero sumarle valor agregado con packaging local y aprovechar su red de distribución que cubre Buenos Aires, Rosario, Paraná entre otras ciudades del país, explican Patricio Marco y Damián Rocca (foto) socios de Foxbox.

Tu opinión enriquece este artículo:

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.