Movimiento cooltura: apto para obras de arte inquietas

¿Qué es de la vida de las obras de arte luego de concluidas? Muchas terminan guardadas y ocultas del ojo del espectador mientras que otras se encuentran difícilmente en la web o Facebook.
Para incentivar (y reconocer) al arte local y joven, Lencioni Gráfica promueve a diseñadores, pintores, fotógrafos, caricaturistas, dibujantes digitales y demás a realizar obras y presentarlas a través de algún “medio”. Sí, entre comillas destacamos la palabra porque no nos referimos a los tradicionales gráfica, radio ni televisión. Por ejemplo, Francisco Bouvet, artista entrerriano, vio reflejada su obra en cajitas felices. “Sus caricaturas de He-man, Encerar Pulir y demás personajes, fueron ideales para que aparecieran de manera concreta en algún elemento físico que manipulan los niños”, nos explica Pablo Lencioni de Lencioni Gráfica, y continúa: “creemos que desde acá podemos hacer cosas que no sabemos bien adónde irán a parar (por eso la palabra movimiento)”.
Lo cierto es que clientes de la gráfica se vieron interesados en sumar los diseños de estos artistas a sus productos: “tengo un interesado en utilizar estas obras de arte para lucir sus cajas de alfajores –y aclara- Lencioni es el medio de impresión, el cliente promueve arte y el artista trasciende su obra en un producto físico”.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.