Reabre sus puertas la vinoteca La Parra en Villa Allende

En pleno Villa Allende, a metros del Anfiteatro en Avenida del Carmen 643, reabrirá La Parra. La vinoteca estrena nuevo look hoy viernes 5 a las 20.30 con una degustación de vinos de diferentes bodegas argentinas.
La Parra inició sus actividades el 6 de septiembre de 2009, como un emprendimiento familiar impulsado por Osvaldo Onetti, con el objetivo de proporcionar diferentes productos para los vecinos del sector.
Hace dos meses, aproximadamente, Onetti hizo el traspaso a Carlos Ruiz, quien efectuó remodelaciones de pintura y modificaciones en las bodegas para la exhibición de vinos, contando con un acceso iluminado en el ingreso al local.

Entre las renovaciones se cuentan: el adorno de las bodegas dándole forma de boutique de vinos, fiambres, quesos, ahumados patagónicos, chocolates, café molido a la vista y artículos de regalería, entre otros productos regionales.
Además, se implementará el servicio de envíos a domicilio, y barras móviles para cumpleaños, casamientos, eventos empresariales y sociales, entre otras actividades.
La expectativa de la vinoteca es posicionarse con la modalidad de vinos boutique y delicatessen, considerando que es una de las pocas existentes en la zona, buscando captar una importante masa de público de Villa Allende.

Tu opinión enriquece este artículo:

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.