Una crisis de imagen corporativa puede venir de cualquier lado: SushiClub tiene que “demostrar” que no intoxicó a Justin Bieber

Saben bien los relacionistas públicos que siempre hay que estar preparados para una situación de crisis aunque tu empresa no sea una tabacalera o una línea aérea. Eso deben estar aprendiendo ahora los operadores de SushiClub, la cadena donde el astro canadiense Justin Bieber supuestamente se intoxicó el jueves pasado y que se rumorea habría influido en el desenlace del show que dio en el Monumental: tocó tan sólo 40 minutos y no en las mejores condiciones.
Aunque el joven cantante parece que venía de una seguidilla de excesos a lo largo de esta gira que bautizó “Believe”, en su cuenta oficial de Twitter alegó su malestar a una intoxicación por comida en mal estado: el adolescente estuvo comiendo en un local de SushiClub de Buenos Aires el jueves 8 de noviembre y hay tuits de fanáticos (y otros no tanto) que testifican haber estado con la estrella en el mismo lugar.
Desde SushiClub no se hicieron eco del episodio en sus redes sociales (tanto en Facebook como en Twitter) pero tras nuestra consulta nos explicaron la situación e indicar que no sólo los controles de salubridad son estrictos en la industria del pescado crudo, sino que “esa misma noche otros comensales consumieron lo mismo que Bieber y no resultaron intoxicados”.

El equipo de Dino Mall

Con 220 locales y stands, cerca de 26.000 m² cubiertos repartidos entre sus dos centros comerciales (Alto Verde y Ruta 20) y capitales 100% cordobeses, la firma de Grupo Dinosaurio es uno de los pesos pesados del retail cordobés.

Quién es "Lucho" Aimar, el corresponsal de InfoNegocios en el Mundial 2026 (y los secretos de su noche mágica con Messi)

En InfoNegocios siempre nos gustó buscarle la vuelta a las coberturas. Para este Mundial 2026, la jugada fue sumar a Luciano "Lucho" Aimar, un periodista freelance y creador de contenidos que tiene exactamente lo que buscamos: calle, audacia y cero miedo al micrófono. Lo mandamos a Estados Unidos como enviado especial y ayer, en Kansas City, pagó la apuesta con creces.