Escapada a Ischigualasto. Paisajes, rutas y conductores.

(Por José Manuel Ortega) Una breve escapada a San Juan me permitió conocer estos increíbles paisajes y comprobar -una vez más- cómo conducimos.

Pude organizar algunas cosas y hacerme una escapada en familia a San Juan a visitar unos amigos y de paso conocer Ischigualasto (Valle de la Luna) y Talampaya (La Rioja). El circuito clásico del Valle de la Luna puede hacerse en unas 3 horas y media, en una caravana –en este caso- de unos 12 autos particulares, en uno de los cuales iba el guía, quien nos hizo muy ameno el de por sí interesante recorrido. Más allá de las postales más “comerciales” y conocidas como el Gusano, el Hongo, el Submarino y la Cancha de bochas, resulta increíble la convivencia de 3 paisajes y escenarios completamente distintos en el mismo parque, y con límites bien definidos. Corresponden a distintas edades geológicas y en la más antigua es donde mayor cantidad de fósiles (y más antiguos) se han encontrado. Teniendo en cuenta que el recorrido abarca unas 60 hectáreas sobre una extensión de 60,000, le pregunté a nuestro guía si toda esa superficie estaba relevada y recorrida. “En términos generales sí, pero queda mucho por descubrir aún” fue su respuesta.
No es fácil imaginarse el tiempo transcurrido desde que estos seres vivos habitaron la tierra. 10 millones de años es un número que excede –holgadamente- nuestro poder de entendimiento. Pensemos que cuando hablamos de los egipcios u otras culturas antiguas, han pasado “solamente” unos 5,000 años y nos parece una eternidad. ¿Cómo imaginarse un lapso de tiempo de 7 ceros?. Imposible. De hecho, el actual parque fue una selva tropical en aquellos tiempos.
Excelente opción para conocer algo distinto.
En los 1800 km que recorrimos, encontré rutas en buen y mal estado, pero con algunas conductas y situaciones que conforman las –negras- estadísticas actuales de accidentes. Resulta incomprensible a esta altura ver autos sin luces bajas encendidas, otros en mal estado circulando en plena ruta a 40 km/h o menos y temerarios que me pasaban (circulando yo a 110 km/h) como si estuviera parado. No faltaron los apurados que sobrepasan autos en lugares con visión nula y que –como suelo decir- se salvaron porque no era su hora en ese momento, al no encontrarse, por casualidad, con otro de frente.
Igualmente, no todo es malo. Un buen porcentaje de conductores respetan las normas y se conducen civilizadamente, y aunque no sean mayoría, es un buen principio.
Finalmente, un comentario sobre Talampaya. Si bien no alcancé a recorrerlo por falta de tiempo, su costo es de cerca de $ 60 por persona (en un ómnibus con el guía). Siendo 5, hubiéramos pagado $ 300 solo en concepto de entrada. Estoy de acuerdo que se cobre por el ingreso ($ 25 en Valle de la Luna, menores de 12 años gratis), pero habiéndose declarado “Patrimonio de la Humanidad”, yo le agregaría ”..de buen poder adquisitivo”. ¿No exagerarán con los precios?

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