Los datos elaborados a partir de los llamados de diciembre y febrero, revelan dos tendencias estructurales: el crecimiento sostenido de la participación femenina y la ampliación territorial del acceso a la educación superior, especialmente en el interior.
Más del 63% de las personas preinscritas son mujeres, frente a alrededor del 31% de varones.
Este es uno de los datos más notorios del relevamiento elaborado por el Departamento de Estadísticas y Censos que depende de la Secretaría Académica y de Posgrado de la UPC.
Este predominio femenino es aún más marcado en áreas tradicionalmente asociadas a la vocación social, pero también en sectores emergentes.
En la Facultad de Educación y Salud, la participación supera el 85%, con carreras donde el predominio de mujeres alcanza el 95%, como la Tecnicatura Universitaria en Cuidado de Personas, que tiene 295 aspirantes.
En la Facultad de Arte y Diseño, la unidad académica con más inscripciones, supera el 60%.
En varias sedes regionales, la proporción oscila entre el 65% y el 75%.
Si bien la presencia de personas no binarias continúa siendo minoritaria, el hecho de que comience a registrarse en los sistemas institucionales muestra un cambio cultural en curso, vinculado a nuevas formas de identidad y participación.
Sobre estos cambios, la rectora, Julia Oliva Cúneo declaró: “El dato puede estar asociado a la ampliación del acceso en territorios donde históricamente la continuidad de estudios estuvo condicionada por factores económicos y culturales”.
En este marco, el aumento de la matrícula femenina en carreras tecnológicas y creativas aparece como uno de los indicadores más relevantes.
La rectora agregó que, para facilitar los trayectos de cada estudiante, las nuevas sedes regionales contarán con lactarios, mientras que se proyectan estos espacios en el resto de las dependencias de la UPC.
Un estudiantado cada vez más diverso en edad
Otro aspecto significativo es la diversidad etaria. El informe muestra que la mayoría de aspirantes se concentra en el rango de 17 a 24 años. Más del 65% de las pre-inscripciones corresponden a esa franja etaria.
Cerca del 25% se ubica entre los 25 y los 35 años, y alrededor del 10% supera los 35. Este segmento está integrado, en gran medida, por trabajadores y trabajadoras, madres y padres, y personas que buscan reconversión laboral.
Para las autoridades de la UPC, la expansión territorial, junto con modalidades flexibles e híbridas, favorece esta inclusión.
En esta línea, los datos territoriales confirman la consolidación de un nuevo mapa educativo. Si bien el departamento Capital concentra el 51% de las pre-inscripciones, el crecimiento relativo más dinámico se observa en el resto de los departamentos.
El 49% restante es del interior provincial, una cifra que marca un cambio respecto de décadas en las que la oferta de educación superior estaba fuertemente centralizada. En este sentido, la política de sedes regionales impulsada por la UPC en conjunto con el Gobierno de la Provincia de Córdoba aparece como uno de los factores centrales.
Departamentos como Cruz del Eje, San Justo, Tercero Arriba, San Javier, Unión y Punilla muestran una demanda sostenida. En Cruz del Eje, por ejemplo, se registraron más de 880 preinscripciones, con un alto porcentaje de mujeres —superior al 70%— y fuerte presencia de estudiantes de la región.
En Río Tercero, la cifra superó las 1.000, consolidando un nodo educativo con amplia cobertura territorial.
También destacan Bell Ville, Deán Funes, Mina Clavero, Morteros, Villa Dolores y Las Varillas, donde la demanda crece de la mano de carreras vinculadas al desarrollo local.
Por otro lado, el relevamiento muestra a Córdoba como un polo educativo nacional. Aunque la mayoría de aspirantes proviene de la provincia, el informe evidencia una expansión nacional. Se registran estudiantes de casi todas las jurisdicciones del país, con una fuerte presencia de Jujuy, Santa Cruz, La Pampa, Santa Fe y San Luis, además de algunos registros internacionales.
Nuevas vocaciones y oportunidades
Las elecciones de carrera reflejan una transformación en las expectativas laborales. Tecnología, industria creativa, turismo, salud y economía del conocimiento concentran buena parte de las preferencias.
Estas áreas coinciden con la agenda de desarrollo productivo regional, lo que refuerza el vínculo entre educación superior y crecimiento económico. La formación deja de pensarse únicamente como movilidad individual y se proyecta como herramienta estratégica de desarrollo.
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