La apuesta no es aislada ni ingenua. En los últimos años comenzaron a aparecer productos que convierten la grieta política en objeto de consumo y conversación, como “Lágrimas de Zurdo”, el vino (y su versión espumante) que se viralizó por un nombre con carga ideológica explícita y un guiño provocador sin sutilezas.
En ese clima cultural, los Peronachos, Comunachos y Nacho Libre se inscriben en la misma lógica: sin embargo, la idea de crear estos productos rondaba hace siete años, pero recién en 2025 encontraron el timing perfecto. “Teníamos claro el concepto, pero no sabíamos cómo bajarlo al packaging”, cuenta Jorge Vazquez, uno de los socios de Antojitos.
Antojitos SRL no es nueva en el negocio: durante más de una década produjeron para terceros y grandes cadenas como Día, Farmacity, Spark Food, entre otros. Pero los Peronachos marcan un quiebre: pasaron de fabricar para otros a decir algo propio.
El nombre nació casi como una cargada familiar (“peronacho” como apodo), y terminó mutando en concepto comercial. Después vinieron las asociaciones: ¿por qué no completar el mapa ideológico? Así aparecieron el Comunacho y el Nacho Libre, cada uno con su estética, su relato escondido y su sabor.
Choripán, queso ruso y estética yanqui
Los sabores que acompañan estos 3 snacks son los siguientes:
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Peronachos: sabor choripán, sin metáforas.
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Comunachos: queso ruso, intenso, fuerte, con presencia (tampoco casual).
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Nacho Libre: sabor bacon, un perfil más “americano”, tanto en gusto como en diseño.
“El que sabe de historia, la encuentra. El que no, igual se divierte”, expresa Jorge desde la empresa. El paquete está lleno de guiños, textos y símbolos que hacen que el snack se lea antes de comerse.
Precio popular y guerra directa al líder
En góndola, los snacks se venden entre $ 2.500 y $ 3.000, según la zona, con una estrategia clara: estar un 20% por debajo del líder de la categoría.
¿Dónde se consigue? La distribución ya pisa fuerte en CABA, GBA, Buenos Aires, Córdoba (más interior que capital), Mendoza, San Luis, Tucumán, NEA y Patagonia, con presencia incluso en Tierra del Fuego. Un dato curioso: en Córdoba capital cuesta más entrar, pero el interior compra (y mucho).
Lo que viene: Mundial, rivalidades y más polémica
Antojitos ya está trabajando en nuevos productos de esta línea, con foco en el Mundial y sabores bien argentinos. No pueden adelantar demasiado, pero prometen volver a jugar con la rivalidad, la pasión y la identidad nacional.
Como si fuera poco, la empresa viene de otro hit viral: el alfajor Dubái, y este año planea lanzar cuatro sabores inéditos en Argentina, con la misma lógica: packaging potente, redes sociales y conversación asegurada.
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