"Están dejándole una bomba de tiempo al que venga. Acá hay dos caminos si queremos salir en las actuales circunstancias: o una inflación galopante o ajuste fiscal. Yo creo que hay que ir por esta segunda opción, aplicar un shock inicial porque lo que se necesita es volver a ser creíbles. El gradualismo a veces transmite miedo, o una sensación de que en el fondo no voy a implementar cambios. Entonces, la nueva administración tiene que comprometerse creiblemente a hacer las cosas bien desde el primer día", ese análisis hizo Calvo sobre la situación económica argentina en una entrevista que reproduce el suplemento 3 Días de El Cronista.
- ¿Cuál es el legado que deja el kirchnerismo al próximo gobierno en materia económica para afrontar este nuevo contexto internacional desfavorable?
- "Es difícil hablar de legado. El Gobierno repitió algo que es casi como un pecado original de la Argentina. Curiosamente, si yo miro lo que hizo Domingo Cavallo y lo que hicieron los Kirchner, en ciertos aspectos, no fueron tan diferentes. Cavallo llega al ministerio de Economía y se siente campeón del mundo durante un período de entrada de capital en todos los países emergentes. Yo de vez en cuando le decía que tuviera cuidado y él se enfurecía. De hecho, me hice conocido en la Argentina por cómo me insultaba a través de los medios, con lo cual estoy muy agradecido. Cuando llega el tiempo del gobierno de De la Rúa, la situación ya estaba muy mal, pero Cavallo decía que no había que preocuparse porque Wall Street confiaba en él. Todos sabemos cómo termina la historia. El kichnerismo hizo lo mismo. Subieron al poder, tuvieron una bonanza extraordinaria, pudieron recuperar los indicadores y luego, de alguna manera, se olvidaron de que eso no fue más que una bonanza. Y ahora lo que estamos viviendo en estos últimos años es el resultado de creer que todo lo anterior se alcanzó gracias al nuevo modelo. Hay paralelismos", respondió.
Y agregó: "El gobierno argentino (de Néstor y Cristina Kirchner) distribuyó la bonanza a través de programas sociales, lo que es bueno, pero también aumentando fuertemente el empleo del sector público, lo que es altamente debatible. Ahora la bonanza se acabó y deshacer esas políticas es muy difícil. Por lo tanto, cualquiera sea el partido que esté a cargo de la próxima administración, se va a encontrar con una situación parecida a la de Brasil en este momento".
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