Alberto fue electo Presidente e inicia la transición que exige la economía

Todos revalidó el apoyo logrado en las PASO, y Macri, tras aceptar la derrota, convocó al ganador a un desayuno para iniciar el traspaso. El BCRA endureció el cepo: solo podrán comprarse u$s 200 por mes.

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Con más del 96% de las mesas escrutadas, el recuento daba anoche ganador a la fórmula del Frente de Todos con el 48% de los votos afirmativos, 8 puntos por encima del tándem compuesto por el jefe de Estado, Mauricio Macri, y el senador peronista Miguel Ángel Pichetto, que alcanzó el 40,4%, que sin embargo recortó la distancia de las primarias sumando más de dos millones de votos. El ex jefe de gabinete y la ex presidenta preservaron los 12 millones de apoyos obtenidos dos meses atrás, y crecieron ligeramente con otras miles de voluntades.

Pasadas las 22, el jefe de Estado, Mauricio Macri, salió al escenario de su búnker en Costa Salguero para admitir la derrota, felicitar al presidente electo y comunicar a la ciudadanía que había conversado por teléfono con su sucesor, a quien convocó para comenzar la transición este mismo lunes a primera hora, con el objetivo de mostrar señales de calma a los actores financieros.

"Felicito al presidente electo, a quien invité a desayunar a la Rosada para empezar un período de transición", declaró Macri, a la par que acallaba los silbidos contra el ganador. "Esto es para llevar tranquilidad a los argentinos, porque lo único importante es el futuro y el bienestar de los argentinos", justificó ante su núcleo duro, que logró retener e incrementar con triunfos en distritos clave como Córdoba, Entre Ríos, Mendoza y la capital federal.

Con un tono sereno y conciliador, a contramano del estilo colérico de las últimas semanas, Macri llamó a los ganadores a "cuidar las cosas que hicimos" y mantener las "bases sólidas" construidas en su período, para fortificar así "un proyecto que nos incluya a todos los argentinos". También dejó entrever que su participación política continuará más allá de diciembre.

Mientras se daban los discursos en sendos búnkeres, en los despachos del Banco Central se barajaban definiciones que se dieron a conocer pasada la medianoche. Reunidas de urgencia para evaluar qué medidas tomar al comienzo de una jornada financiera que se avizora incierta, y que demandará mensajes de calma hacia un mercado que el viernes hizo saltar la cotización del dólar por encima de los $ 65 por el retiro de depósitos y una histérica demanda en el mercado minorista, las autoridades monetarias bajaron a u$s 200 la compra mensual de la divisa norteamericana para personas físicas con cuenta bancaria, y a u$s 100 para transacciones en efectivo, de modo de quitar presión a la cotización.

Sin embargo, desde el fortín montado en el barrio de Chacarita, aclamado por los militantes que se congregaron apenas cerraron los centros de votación dentro y fuera del complejo multiteatral "C", Alberto Fernández llamó a consolidar "un nuevo orden" en la Argentina, basado en la solidaridad, la equidad, la defensa de la educación y la salud pública, con foco en la producción y el trabajo, tras abonar, en palabras de su compañera de fórmula, que esta administración deja tras de sí una "tragedia social y económica". "Este es el mandato que nos han dado cada uno de los que nos votaron", resumió.

Alberto advirtió que "los tiempos que vienen no son fáciles", pero se mostró dispuesto a cooperar con la administración saliente, a la cual reiteró que es enteramente responsable de las medidas a adoptar para contener cualquier impacto negativo sobre la economía y las finanzas. "Mañana, como anunció Macri, me reuniré con él y empezaremos a hablar de cómo transcurrir este tiempo, sabiendo que hasta el 10 de diciembre él es el presidente. Por supuesto, vamos a colaborar en todo lo que podamos, porque queremos que los argentinos dejen de sufrir de una vez por todas", declaró, inmediatamente después de elogiar el saludo tempranero que le transmitió el candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna, a quien desea sumar a su espacio.

En un mensaje contra la "grieta", Alberto insistió en que la etapa por inaugurar el 10 de diciembre requerirá "de todos los argentinos" y anunció que "el gobierno vuelve a estar en manos de la gente". También añadió: "Cada palabra que dimos, cada compromiso asumido, fue un contrato moral y ético con los argentinos, sobre el país que queremos construir. Hoy, conscientes de la confianza que nos depositaron, haremos todo para que las persianas de las pymes vuelvan a ponerse en marcha, y esas máquinas cubiertas con telas vuelvan a fabricar, y que esos trabajadores vuelvan a la actividad".

Minutos antes, la flamante vicepresidenta electa Cristina Kirchner le demandó a Macri "que tome todas las medidas que deba para aligerar la situación económica que se están viviendo en las finanzas del país". Dirigiéndose a él, exigió: "Ejerza su responsabilidad cuidando el patrimonio y de la nación, porque este hombre (Alberto) requiere del esfuerzo de todos". Más tarde, hablando a los militantes congregados sobre la avenida Corrientes, fustigó "la inviabilidad de modelos políticos y económicos basados en el ajuste permanente", y demandó la continuidad del espacio de unidad que logró construir a partir de su "renunciamiento" a un tercer mandato.

Con el saco del presidente electo, Alberto amplificó su discurso hacia la región, convulsa por las protestas de las últimas semanas. Habló de integrarse al mundo "listamente", y demandó la excarcelación del ex presidente brasileño Luiz Inácio "Lula" Da Silva, lo cual generará con seguridad roces con la administración del presidente Jaír Bolsonaro. También recordó la cancelación de la deuda contraída en la administración de De la Rúa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y sugirió que "con el esfuerzo del pueblo" volverá a cumplirse con los compromisos de deuda asumidos.

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