El Gobierno refuerza la colocación de deuda para cubrir 10% más del déficit

Con los $ 121.000 millones adicionales que Guzmán está autorizado a buscar en el mercado de capitales, la apuesta oficial es continuar reduciendo la dependencia de la asistencia monetaria para cubrir el desequilibrio en las cuentas públicas. Para los analistas, falta una señal fiscal más contundente.

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El desequilibrio fiscal casi crónico es uno de los principales lastres que acarrea la economía argentina y 2021 no será una excepción, dado que según el último relevamiento del Banco Central (BCRA) el déficit primario rondará los $ 1,74 billones y generará una importante necesidad de pesos para cubrir el gasto corriente.

La idea del Gobierno es que cerca del 40% del rojo fiscal primario se financie con colocaciones de títulos públicos en el mercado local, mientras que el resto se fondearía con asistencia monetaria del Banco Central. Pero a esta autorización de endeudamiento en estas primeras semanas del año se sumó la posibilidad de colocar más de $ 150.000 millones adicionales que contribuyan a reducir la monetización del déficit.

Es que el lunes el Ejecutivo autorizó la colocación de títulos públicos por $ 121.017 millones que fueron emitidos en 2020 ($ 41.552 millones de Lepase, $ 29.912 millones de Ledes y $ 49.552 millones de Lecer a descuento), que se añaden a los $ 31.288 millones de otra serie de Lecer cuya posibilidad de colocación fue autorizada el 6 de enero.

Además, el viernes pasado se autorizó también la colocación de letras intransferibles con vencimiento en 2030 por u$s 286 millones, que al tipo de cambio actual equivalen a cerca de $ 25.000 millones.  

Sin contar este último, estos nuevos montos de colocarse en su totalidad brindarían al Tesoro cerca de $ 153.305 millones, más de medio punto del PBI, que ayudaría a reducir la dependencia de la emisión monetaria. 

Se trata de cifra significativa, dado que es casi el 10% de la proyección de déficit fiscal primario de 2021 (el Presupuesto 2021 prevé que serán $ 1,56 billones), y más teniendo en cuenta que el resultado final puede ser de una magnitud menor a la pronosticada, tal como ocurrió en 2020. 

No obstante, para los analistas estas decisiones no generarán un quiebre de las expectativas sin una señal fiscal mucho más contundente, aunque sí contribuyan marginalmente a reducir la monetización del rojo primario.

"Me parece que no es algo que vaya a modificar expectativas, en última instancia son pesos que el Gobierno tiene disponibles para colocar en el mercado. Cuáles sean las necesidades de pesos en el año va a depender de la señal fiscal que se dé, que es la pata más importante de lo que debería ser un programa de estabilización de corto plazo", explicó a El Cronista Martín Vauthier, de Eco Go.

Además, remarcó que la recepción que tengan estos títulos en el mercado local (la tasa y el monto que se coloque) va a depender también de cómo se encuentren las variables financieras clave como el riesgo país, la brecha cambiaria entre el dólar oficial y las cotizaciones paralelas y el estado de la demanda de pesos.

Por su parte, Matías Rajnerman, de Ecolatina, consideró que esta medida del Gobierno "ya se descontaba" y que la persistencia de la inflación hace que los vencimientos de capital en pesos sean cada vez más livianos para el deudor.

"Es algo que ya se descontaba, no creo que vaya a cambiar las expectativas. Pero a la vez todo suma: no va a cambiar la ecuación ni solucionar los problemas de emisión, pero en el margen ayuda", indicó a este medio.

En total, en el primer semestre vence deuda entre amortización e intereses por $ 1,24 billones, según la Oficina del Presupuesto del Congreso (OPC), y constituye uno de los principales desafíos en materia de deuda, junto a la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Club de París.

AGUSTIN SZAFRANKO

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