El plan de 15 ejes que Fernández lleva a Lula para relanzar la integración con Brasil

El documento ya está en manos del ex canciller Celso Amorim, el principal asesor internacional del presidente electo. Apuesta a profundizar la cooperación económica y política con alianzas a nivel binacional y regional.

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Cuando el Presidente Alberto Fernández se encuentre al mediodía con el Presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silvaen el Hotel Intercontinental desde el cual el líder brasileño dio su primer discurso de la noche, será el primer jefe de Estado en concretar esa reunión personal a meses aún del pase de mando y cuando Jair Bolsonaro, el actual mandatario, al menos a estas horas de la mañana del día después de la elección, sigue sin reconocer el resultado.

El viaje de Fernández a San Pablo va cargado de un fuerte simbolismo -que el Frente de Todos necesita como viento de cola para 2023- y se presenta como "una reunión de amigos", por parte de los voceros del Gobierno. Del lado de Lula prima un mayor hermetismo. Lo que se sabe hasta el momento es que la cita será a solas y luego Lula saludará a la delegación que acompaña a Fernández.

No obstante, hay un interés político concreto de la Argentina que avanzará con el correr de los próximos dos meses y gira en torno a un plan de integración binacional del gobierno de Alberto Fernández que ya está en manos del equipo de Lula y que, en la práctica, no difiere de lo que se venía hablando con Bolsonaro. La expectativa es que ahora la sintonía política lo haga avanzar más rápido y con iniciativas en concreto.

En rigor, el embajador en Brasilia, Daniel Scioli, le entregó hace unas semanas una hoja de ruta de un plan de integración al principal asesor en política exterior de Lula, Celso Amorim, a quien muchos quisieran ver de nuevo en el Planalto, aunque otros hablan de una posición que podría ocupar un aliado.  Son 15 ejes sobre los que ya se trabaja en diverso grado y a través de los cuales se puede profundizar la alianza bilateral desde lo económico y lo político sumándole una perspectiva regional.

Los lineamientos son la coordinación financiera, energética, minera, agronegocios, industrial y conectividad aérea y turística. A la par se desarrollan diversas ideas sobre la promoción conjunta de la economía del conocimiento; el posicionamiento sobre Malvinas, Antártida y Atlántico sur y la integración fronteriza, en la industria de la defensa, en el plano nuclear y espacial, el ambiental, la ciencia y tecnología, la educación y los derechos humanos y género. 

En rigor, una copia del documento ya estaba depositada también en manos del actual canciller Carlos Franca, en Itamaraty, y forman parte del plan que Scioli presenta en sus reuniones con actores de ambos lados de la frontera como el puntapié para su segunda etapa al frente de la representación diplomática. Lo llama "un plan de integración profunda".

La hoja de ruta para una integración "profunda" ya está en manos de Celso Amorim, el principal asesor internacionalista de Lula. Pero también hay una copia en Itamaraty, la Cancillería brasileña.

El eje económico del plan de 15 puntos

En lo que respecta a la integración financiera, la propuesta de integración que el Gobierno conversará con Lula da Silva hace foco en trabajar en un sistema de moneda local con compensación a 90 días, incorporar el comercio de servicios en el sistema y un firmar un swap para el comercio bilateral que funcione como fortalecimiento de reservas. 

También habla de trazar acuerdos entre bancos públicos (Bndes- BICE - BNA) para profundizar el comercio y el financiamiento de infraestructura de intercambio comercial e inversiones y aumentar la capacidad de préstamos de bancos de desarrollo latinoamericanos con miras a una estrategia en común de proyección regional.

Sobre la integración energética, el plan de acción y la gran apuesta es concretar el financiamiento del gasoducto que empalmará en la frontera con Brasil con el plan de expansión argentino desde Vaca Muerta. Se baraja trabajar junto a la entidad de desarrollo local, el Bndes, y sellar un nuevo memorándum de energía para avanzar en la venta de gas a Brasil durante los meses de verano y la compra de energía eléctrica en invierno. También apunta a la venta de gas licuado de petróleo (GLP) e instalar un nuevo conversor de energía eléctrica que permita ampliar el intercambio de la mano de esta coordinación estacional.

En lo que refiere a la integración minera, el Gobierno propone trazar un plan en conjunto que permita un mejor aprovechamiento de las materias primas codiciadas del sector, como el caso del litio en la Argentina -que demandaría la coordinación obligatoria con las provincias dueñas del recurso y que no comparten frontera con Brasil- y de otros minerales en Brasil para desarrollar en conjunto una industria de movilidad sustentable. Es un punto que Scioli ya viene conversando con los gobernadores en sus propias bilaterales.  

De igual modo, se piensa en una cooperación tecnológica a través de organismos públicos, científico-técnicos y entidades privadas de ambos lados de la frontera para el desarrollo de baterías con este mineral. Otro punto en este aspecto, y uno que Scioli a destacado mucho en sus conversaciones con autoridades mendocinas, es en trabajar en inversiones conjuntas en potasio de la cuenca del Rio Colorado para levantar una planta de fertilizantes que asegure la soberanía alimentaria regional. 

La guerra en Ucrania dejó en evidencia la necesidad de estos recursos para un país como Brasil donde el agro es vital y uno de los sectores más poderosos hoy a nivel político y económico. En simultáneo, el Gobierno también sugiere avanzar en una mirada conjunta sobre otros minerales de hierro y cobre como insumos claves para las industrias.

Agronegocios, industria y servicios 

El capítulo de los fertilizantes se conecta casi de forma automática con el de Agronegocios, partiendo de la base de que tanto la Argentina como Brasil se encuentran frente a una oportunidad global como proveedores agroalimentarios del mundo. Para explotar ese potencial, desde la Casa Rosada proponen eliminar barreras sanitarias y fitosanitarias bilaterales, la aprobación simultánea de eventos biotecnológicos y la homologación de laboratorios certificados. 

A par, sugieren al próximo gobierno de Lula da Silva perfeccionar los controles integrados en los puestos fronterizos de Paso de los Libres-Uruguaiana (Corrientes) e Iguazú-Foz de Iguazú (Misiones). Y trabajar en el desarrollo conjunto de bioinsumos.

En el área industrial, la aspiración es avanzar en una mayor complementariedad y el equilibrio comercial como parte de la integración e inversiones binacionales para fortalecer las economías y generar empleo equilibrando el intercambio, que se ha reactivado en el último tiempo como socio clave de la Argentina en este campo, pero es deficitario para nuestro país. 

Asimismo, se habla respecto a las posibilidades que conlleva una industria regional de insumos farmacéuticos esenciales y la posibilidad de pensar en caminos de integración naval, automotriz, de textiles y calzado y siderúrgica, entre otras opciones en estudio.

Por último, en el plano de los servicios dentro del área económica, el Gobierno quiere avanzar con la futura gestión de Lula sobre la base de Brasil y la Argentina como principales emisores de turistas internacionales hacia ambos mercados, a través de un puente aéreo del Mercosur entre el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery y el de Congonhas, en San Pablo, que fue privatizado en agosto pasado, aunque restan todavía por concretarse remodelaciones.

A la vez, piensan en explotar los circuitos conjuntos de cruceros, potenciando los atractivos de ambos mercados mediante destinos comunes, como las Cataratas del Iguazú. Y un punto esencial en el que, por ejemplo, la Argentina ya avanzó con Chile y que fomenta la integración binacional: un acuerdo para la eliminación del cobro de roaming.

El último punto sería explotar una de las industrias estratégicas que es la del conocimiento. La propuesta presentada habla de un centro binacional de fabricación de microchips y la complementación de servicios entre ambos países especializados en las industrias binacionales para el sector automotriz, de agroalimentos, el minero y el energético. 

Además, apunta a buscar nuevos canales de financiamiento público del desarrollo de la industria 4.0; la cooperación mediante el Centro Brasileiro-Argentino de Biotecnología (Cabbio) y el Centro Argentino-Brasileño de Nanotecnología (CABN) y la cooperación científica conjunta en los espacios marítimos compartidos.

Pese a que el intercambio entre Brasil y la Argentina se ha reactivado en el último tiempo sigue siendo deficitario para nuestro país. La apuesta del Gobierno es avanzar en una mayor complementariedad y equilibrio comercial.

Propuesta para una mayor integración política

El reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, así como la proyección estratégica sobre la Antártida y la seguridad del Atlántico Sur como espacio de paz y cooperación son lineamientos sobre los cuales el Gobierno espera fortalecer su alianza con Brasil. 

Eso permitiría dar músculo a la posición diplomática dándole mayor visibilidad al reclamo histórico de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios circundantes. Pero a la vez consolidar el posicionamiento en la Antártida a través de la cooperación en ciencia y logística y promoviendo el uso de Ushuaia como puerta de entrada al continente austral.

Respecto a una mayor integración fronteriza, la idea es avanzar en el reconocimiento mutuo de nuevos pasos de frontera y consolidar los ya existentes mediante la implementación de controles unificados y una mayor cooperación ente los organismos de control ambos países, Aduana/Afip y Receita Federal, en la lucha contra el contrabando. También se habla de la construcción del Puente San Javier-Porto Xavier.

La industria de la defensa, una de las grandes apuestas estratégicas del actual Gobierno a través de la Ley del Fondef, también funcionaría como una puerta para avanzar en entendimientos bilaterales. En algunos casos, ya se está conversando como en lo que refiere a la conformación de un Estado Mayor Conjunto Binacional o el proceso final de compra de vehículos de transporte blindados Guaraní 6x6, que se fabrican en la planta de Iveco en Brasil, pero que la Argentina quiere llevar a una alianza productiva con componentes locales. 

Esto vendría de la mano de lograr una interoperabilidad cada vez mayor de las fuerzas armadas. Otro punto en estudio en este campo es la profundización del comercio bilateral en el sector aeronáutico como proveedores de organismos federales.

En el plano de la cooperación nuclear y espacial, el eje estará puesto en un contrato de construcción del Reactor Multipropósito Brasileño (RMB), que ejecutarán Invap y Amazul; el aumento del comercio bilateral en el sector; la provisión de bienes y servicios a la Marina y finalizar el proyecto satelital Sabia-Mar, para poner en órbita dos satélites, uno de cada país, en el mediano plazo.

La integración ambiental apuesta por la gestión de recursos hídricos compartidos y regímenes de fomento de energías renovables complementarias, un área donde ambos países se vienen desarrollando con gran potencial. De igual modo, la idea que la Argentina quiere profundizar con Brasil gira en torno a una visión común sobre la transición energética y las posibilidades del gas como un recurso de transición, requerido no solo a nivel regional pero internacional.

Lo mismo hablan de unificar posiciones en el ámbito de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc), un discurso que el Gobierno ha adoptado con fuerza en su proyección mundial y que también Lula ha abrazado en esta campaña.

El último punto en lo que respecta a una mayor coordinación política binacional es una apuesta a las generaciones futuras y la integración a través del reconocimiento mutuo de títulos secundarios y universitarios y la promoción de la enseñanza del español y el portugués como segundas lenguas. 

Al mismo tiempo, se piensa en la potencialidad de avanzar en programas de intercambio entre universidades de ambos países y entre los sectores académico e industrial de los dos lados de la frontera, con la expectativa de generar lazos duraderos a largo plazo. Con esto en mente, sería vital -aseguran desde el Gobierno- el rol de una comisión mixta de Cultura y Educación. 

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