Federico Braun: "Estamos enfermos de dólar: el mundo devaluó, sólo acá suben los precios"

La Anónima, cadena de supermercados de la Patagonia, apostó u$s 20 millones a sus frigoríficos de alta calidad. Anuncio en un momento complicado para el consumo

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La Anónima anunció la semana pasada una inversión de u$s 20 millones en infraestructura en dos frigoríficos de su propiedad, que producen para la cadena extendida en la Patagonia y con los cuales proyecta incrementar las exportaciones. Las apuestas se canalizaron al frigorífico Pampa Natural, en la localidad pampeana de Maracó, y en la bonaerense de Salto.

El frigorífico ya se encuentra entre los principales cinco exportadores de carne del país. En diálogo con El Cronista, el titular de la compañía, Federico Braun, explicó los racionales de la inversión. Pero además, el modo cómo está impactando el nuevo nivel del tipo de cambio en las ventas y en las exportaciones de la compañía

¿Por qué esta inversión de u$s 20 millones en este momento?

Es un proceso que iniciamos en 2002 con el primer frigorífico, para abastecer a La Anónima con el mejor estandar de carne, que al actuar en la Patagonia, debe ser libre de aftosa, y para con esos estándares vender al exterior. Empezamos a crecer, de 900 mil kilos carne mes y hoy estamos en dos millones. En 2007 dimos otro salto, comprando el frigorífico de Salto, y por último, hace 15 días anunciamos esta inversión en lo que llamamos "ciclo III" de valor agregado, que es la fábrica de chorizos, de milanesas fileteadas, de carnes picadas en condiciones de sanidad y alimentarias muy buenas, y también de elaboración de cebo y hueso, de manera de darle más valor agregado y con menos costos de flete.

¿Cómo frigoríficos, sólo están proveyendo a La Anónima?

Estamos faenando mil animales por día, están trabajando 1100 personas; hoy somos un jugador de peso, hoy estamos entre el cuarto y quinto exportador de la Argentina, sobre todo a Alemania, exportamos 2400 toneladas de Cuota Hilton, y somos el principal exportador de carne kosher a Israel.

¿Se podría decir que están haciendo el camino inverso al de Coto, que se inició como carnicería?

Sí, podría decirse! Llegamos al mismo camino, con orígenes distintos. La presencia fuerte en la Patagonia exigió frigoríficos de calidad, y hoy estamos por encima de Coto.

Las inversiones en este Ciclo III la pensaron para mercado interno solamente o para exportar?

Tenemos interés también de nuestro importador alemán, que a la vez provee a muchas cadenas de supermercados, para carnes frescas. De todas formas, me parece que es oportuno remarcar que es un buen ejemplo de lo que se puede lograr cuando hay una política, se abren los mercados, y está la posibilidad de volver a ser lo que Argentina fue, que es un exportador de carne. Aquí se trabajó muy bien en la mesa de la carne. Se logró luchar contra la evasión, se aumentó la recaudación el 150%.

¿Qué expectativas se abren con el nuevo tipo de cambio?

Obviamente, favorece a la exportación en general. Pero este proceso es un recalculando positivo. El de la carne es uno de los mejores ejemplos de cómo el trabajo mancomunado del sector, más el Estado, iniciamos un proceso que podemos exportar miles de millones de toneladas de carne. Pero lo que más beneficia es que se pueda hacer previsible la actividad. Los ups & downs son lo que destruyen valor.

La contracara son los impactos en los precios de los artículos de consumo. Ud. en los supermercados debe tener una noción de los ajustes de esos valores.

Obviamente, todo aquel producto que tenga algo importando en su fabricación va a sentir el impacto. Pero hay que evitar el overshooting. Nosotros tenemos ese defecto, porque hay muchos pícaros. En el mundo, se devaluó la moneda. En Brasil, en Chile, en todos lados, y los precios no subieron. Pero acá tenemos la cabeza enferma con el dólar. En lo que respecta a nosotros, no nos conviene que aumenten los precios, porque es menos consumo. De hecho, la carne no ha subido en los últimos doce meses por encima de la inflación.

Recientemente explicó que a La Anónima estaba en su peor momento

Contrario sensu de lo que está instalado, no nos está yendo bien a los supermercados. La gente confunde mucha venta con mucha actividad. Por un lado, se han multiplicado impuestos municipales y provinciales exhorbitantes. Ingresos Brutos, y tasas de seguridad e higiene, se desmadraron. En segundo lugar, un consumidor que está cuidando más el mango, por el aumento de las tarifas, pero que por el otro puede acceder a algo que aspiró, como las motos, o electrodomésticos. Es rarísimo que estamos hablando de crisis con gente que está comprando TVs de 60 pulgadas. Hubo un cambio del consumidor de las grandes superficies a superficies mayoristas. Y por último, está el tema de la evasión, que ya se entiende y está mejorando y se está hablando del peso de la evasión en la competencia.

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