Por el parate, la inflación de abril fue de 1,5%, pero esperan un salto para el segundo semestre

El derrumbe de la demanda por la cuarentena contuvo al IPC del mes pasado, a pesar de que la cifra de alimentos fue superior a la media. Lejos de un camino desinflacionario, pronostican una disparada para cuando se normalice la actividad.

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Debido a la fuerte retracción del consumo por el coronavirus, la inflación subió en abril un 1,5%, la menor variación desde noviembre de 2017, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), al tiempo que la variación interanual totaliza 45,6%.

De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló 9,4% en el primer cuatrimestre, apenas por debajo de los 9,5% registrados del primer tercio de 2018 y por encima del 9,1% de los primeros cuatro meses de 2017.

Por rubros, la mayor suba se observó en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas con un 3,2%, que justamente es uno de los menos afectados por el aislamiento del coronavirus al estar todas las actividades de la cadena consideradas "esenciales" por el Gobierno.

En el otro extremo, comunicación y educación mostraron variaciones negativas, de 4,1% y 1,5%, respectivamente, en tanto que viviendas, agua, electricidad, gas y otros combustibles no subió ni bajo, mientras que bienes y servicios varios creció solo 0,2%.

El otro rubro que subió por encima de la media fue comunicación y cultura, con 2,3%. Restaurantes y hoteles y prendas de vestir y calzado subieron 1,5%, mientras que bebidas alcohólicas y tabaco, 1,4%. Transporte avanzó 1,3%, salud y transporte aumentaron 1,2% cada uno.

Sin embargo, el dato de abril lejos está de significar el inicio de un camino de baja de la inflación. Analistas explicaron a El Cronista que el 1,5% responde a las fuertes restricciones de la actividad debido a la cuarentena por el coronavirus.

Matías Rajnerman, de Ecolatina, explicó la desaceleración a partir del derrumbe de la demanda por el aislamiento y, en menor medida, del mantenimiento de los importes de las tarifas inalterados, a pesar de la presión que aportó el rubro de alimentos y bebidas.

En ese sentido, el ecoonomista descartó que en lo inmediato el dólar paralelo presione a los precios. "Mientras las importaciones se hagan al tipo de cambio oficial no vemos por el momento un impacto significativo. Puede operar a través del dólar y mover al dólar oficial, pero sería un efecto indirecto", remarcó Rajnerman.

Luciano Cohan, de Seido, destacó la baja de la inflación núcleo (1,7%) y de la variación negativa de los servicios (-0,2%), al tiempo que espera para mayo un incremento similar del IPC de mayo. "Vamos a tener cifras llamativas en el segundo semestre", remarcó.

Disparada post-cuarentena

No obstante, los analistas coinciden en que una vez normalizada la actividad económica la inflación saltará a niveles similares a los de 2019, o más altos, dada la emisión monetaria para financiar la expansión fiscal y para compensar la caída recaudatoria.

También consideran la presión de la brecha cambiaria sobre el tipo de cambio oficial, que podría sumar presión a los precios de forma indirecta.

Esteban Domecq, de la consultora Invecq, advierte que la inflación se disparará a niveles superiores a los del año pasado, una vez terminada la cuarentena y restablecida la actividad.

"Estamos viendo con mayor probabilidad una aceleración inflacionaria a partir del tercer trimestre, impulsado por la brecha cambiaria y mayor probabilidad de corrección del tipo de cambio oficial", sostuvo.

En ese sentido, Domecq no ve signos de que se aproxime una hiperinflación, pero cree que el IPC en el año podría colocarse cerca de la zona del 60% o el 70%, incluso, lejos de las proyecciones recolectadas por el Relevamiento de Expectativas Macroeconómicas (REM) que hace el Banco Central, que arrojan entre 40% y 45%.

"Cuándo y cuánto va a darse la aceleración en la tasa de inflación mensual es imposible predecirlo. Pero no me extrañaría ver datos de inflación mensual de entre 5% y 8% o 9% en alguno de los meses entre julio y octubre", indicó a este medio.

Para morigerar el impacto de la expansión monetaria, Domecq considera que el sector público "debería acompañar la contracción del sector privado con algunas partidas del gasto para evitar un escenario de mayor divergencia fiscal".

"En un contexto de no acceso a los mercados y escases de reservas internacionales, implicará mayor emisión monetaria que la economía no podrá absorber", señaló.

Ecolatina pronostica que el IPC terminará el año apenas debajo del 50% y de los niveles de 2019, por lo que estima que en el segundo semestre el rebrote será importante.

"Vemos un rebrote inflacionario a la salida de la cuarentena y eso provocaría que la inflación cierre el año apenas por debajo del nivel de 2019. Actualmente está muy por debajo, lleva 10% en el primer cuatrimestre, pero se va a ir acelerando con los meses, incluso con el dólar contenido. Lo vemos cerrando apenas por debajo del 50%", comentó Rajnerman.

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