Apple, Starbucks, Google le declaran la guerra a Trump (¿llegó la era de los empresarios que hablan?)

Varias empresas americanas asumieron una postura pública contra el flamante presidente norteamericano luego de que decretara la suspensión en la admisión de refugiados y prohibiera el ingreso a musulmanes. "Vivimos en tiempos donde no hay que permanecer callados", arengó el dueño de Starbucks.

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A fines del siglo 19, el único país donde permanecía la esclavitud era Cuba, por entonces colonia española. El denigrante "modelo" laboral subsistía porque la isla era el principal productor de azúcar del mundo. Los grandes terratenientes manejaban la economía y el gobierno de la isla.

Todo eso acabó por una revuelta que provino no de los esclavos sino de un empresario azucarero ante la inviabilidad de aquel sistema. A pesar de que eran sus pares los que administraban los vaivenes de la isla caribeña todo comenzó con "fuego amigo".

En los primeros 10 días del gobierno de Donald Trump hubo varias marchas (la de las mujeres fue la más relevante) que protestaron contra las primeras medidas del mediático mandatario.

Pero la protesta de la que se está hablando por estas horas es de la que proviene del propio empresariado, pese a que la primera impresión llevaría a pensar que hay uno de los suyos sentados en la Casa Blanca.

"Apple no existiría sin la inmigración", declaró ayer Tim Cook, máximo responsable de la firma con la mayor capitalización bursátil de Estados Unidos.

Starbucks salió con los tapones de punta contra el decretazo de Trump y anunció su intención de contratar en los próximos cinco años a unos 10.000 refugiados en los 75 países donde opera.

Otra que salió públicamente a criticar a Trump fue la plataforma para alquilar alojamiento temporal  AirBnB que en sus canales oficiales ofreció alojamiento gratuito a todas aquellas personas afectadas por el decreto

Viber, una empresa de mensajería instantánea similar a WhatsApp, anunció que ofrece desde ayer llamadas gratuitas desde Estados Unidos a los siete países afectados por el veto de Donald Trump.

Y a ellas se sumó Google, anunciando un fondo de US$ 4 millones que serán donados a cuatro organizaciones estadounidenses comprometidas con los derechos de los inmigrantes. Se sabe, Sergey Brin, uno de los fundadores de la empresa más grande del mundo llegó a Estados Unidos con seis años. Fue en 1979 luego que sus padres emigraran de la Ex Unión Soviética.

No solo comenzó la Era Trump, también comenzó la era en la que los empresarios hablan. (GL)

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