Todo comienza con el aviso a la empresa sobre el conocimiento de un gasto mal facturado (por mĂnimo que sea), la falta de informaciĂłn sobre el servicio prestado o promociones bancarias no respetadas. Y es que un gasto inadvertido del usuario o cliente se transforma en grandes ganancias para bancos, empresas de telefonĂa celular o televisiĂłn, entre otras. La buena fe obliga a transitar una etapa de mediaciĂłn entre consumidores y empresas para evitar el ingreso de la causa a Tribunales. Y aquĂ es cuando estas Ăşltimas realizan un balance costo-beneficio para recompensar a sus consumidores o ir a juicio. Es decir, por lo general les cuesta más barato indemnizar a unos pocos que rectificar toda la estructura comercial.Â
Las acciones de clase son una herramienta jurĂdica de vanguardia y de altĂsimo impacto. Pueden iniciarlas las ONG´s, asociaciones civiles y hasta el propio consumidor afectado. Explica Tomás Vega Holzwarth que las acciones de clase cumplen un rol cuasi justiciero dado que sirven para frenar avasallamiento de los derechos de los sectores más postergados, como por ej. el consumidor. Â
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Actualmente Tomás Vega Holzwarth ha iniciado una cruzada en contra de uno de los bancos más importantes del cono sur, el Itau, en la defensa de abogados y contadores en relaciĂłn al cobro ilegal de comisiones bancarias. Lo más interesante de todo esto es que el propio Itau, en un antecedente casi idĂ©ntico al de CĂłrdoba, arribĂł a un acuerdo abonando la suma de $ 8.877.957, en concepto de Capital, Intereses, Daño Moral y Daño Punitivo Colectivo que comprende a todo el colectivo involucrado tal como se desprende del acuerdo homolgado en la causa ADUC/BANCO ITAU ARGENTINA SA Expte. 21441/2016. Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial NÂş 5, SecretarĂa NÂş 10. CABA.-Â
“Por el momento, existe un vacĂo legal y la promulgaciĂłn de la ley es una cuestiĂłn de tiempo” concluye el letrado. Mientras tanto el escenario no es sencillo porque complica al operador jurĂdico y obliga a que cada juez tome decisiones dispares en cada juzgado. Quizá en algĂşn futuro no muy lejano podamos ver un caso similar al Erin Brockovich.
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