Juegos retro para el niño interior

(Por Ivanna Torres Riesco - @ivannatr) Este domingo los “niños” de los ’70, los ’80 e incluso ’90 también festejan su día. Por eso, en los Objetos de Deseo de hoy te acercamos esos juguetes que despiertan nostalgia.

Waterful, adrenalina pura en agua.
Waterful, adrenalina pura en agua.
El flipper no podía faltar en esta lista. Se consigue en portales de venta online.
El flipper no podía faltar en esta lista. Se consigue en portales de venta online.
La Payana, un clásico para los profesionales.
La Payana, un clásico para los profesionales.
Simón, juguete que hoy sigue produciéndose y podés encontrar en cualquier juguetería.
Simón, juguete que hoy sigue produciéndose y podés encontrar en cualquier juguetería.
Lucha de robots, el clásico que demuestra que hay peleas emocionantes más allá de los videojuegos.
Lucha de robots, el clásico que demuestra que hay peleas emocionantes más allá de los videojuegos.
El juego de los hipopótamos. Quién “comía” más bolitas, ganaba.
El juego de los hipopótamos. Quién “comía” más bolitas, ganaba.
Operación. No toques los bordes porque una chicharra sonaba y la nariz del paciente se prendía. ¿Se acuerdan?
Operación. No toques los bordes porque una chicharra sonaba y la nariz del paciente se prendía. ¿Se acuerdan?
Los Trolls, esas pequeñas personitas con pelo de colores. Coleccionables para muchos, disponibles online.
Los Trolls, esas pequeñas personitas con pelo de colores. Coleccionables para muchos, disponibles online.
Furby, una mezcla de osito, con pájaro y humano. Uno de los peluches más famosos de los ’90.
Furby, una mezcla de osito, con pájaro y humano. Uno de los peluches más famosos de los ’90.
¿Quién no tuvo una mascotita virtual? El Tamagotchi acompañó a toda una generación.
¿Quién no tuvo una mascotita virtual? El Tamagotchi acompañó a toda una generación.

Muchos se jactan que su infancia fue la mejor aludiendo desde la inocencia de los juegos hasta los juguetes “analógicos” que con poco entretenían tardes enteras. Y para comprobarlo, hay pruebas que quedaron en el camino y que fácil se pueden adquirir a través de portales de compra y venta online.

Las piezas que hoy se consiguen en el mercado en muchos casos son originales; se mantuvieron casi intactas (algunas vienen envueltas en su pack original) con el correr de los años. Sin embargo, hay otros que continuaron produciéndose y son fáciles de conseguir (además de ser más económicos).

¿Cómo cuáles? Empezamos con un clásico, el Waterful, un pulsador de agua que consistía en embocar anillos o pelotitas de colores en una estructura plástica inmersa en el líquido.

La Payana, juego que bien podía desarrollarse sólo con un par de piedras y una pelotita de goma pero –para los profesionales- está disponible el set de Jacks.

Si ordenaba verde, verde debías presionar. El Simón no pasó de moda y de hecho, este juego de memoria todavía se consigue fácilmente en cualquier juguetería.

Las peleítas nunca tuvieron tanta adrenalina como en ese entonces en el ring donde los robots se entrentaban “cabeza a cabeza”. Son una reliquia y se consiguen en casas de antigüedades u online. (Datito: uno de la década de los ’60 se encuentra a $ 4.500). ¿Quién necesitaba a los videojuegos con esto?

Los juegos de mesa no pasan de moda. Sin embargo, algunos son difíciles de conseguir. La diversión está intacta con los hipopótamos. Cuatro competidores deben recoger la mayor cantidad de bolitas y quien tenga más gana: simple, divertido y al grano.

Había juegos de ingenio y otros de habilidad y Operación era uno que demandaba el mejor pulso posible. Los competidores debían sacar los órganos del paciente sin tocar los bordes de las cavidades, de los contrario sonaba una chicharra que espantaba al jugador más concentrado de la sala.

Los muñecos son los primeros productos que se demandan a la hora de hacer regalos pero existieron un par atípicos que marcaron a generaciones enteras: los Troll, esas pequeñas personitas con pelo de colores, y los Furby, una suerte de peluche con ojos y boca automáticos que respondía a las acciones de su dueño.

Hoy conocemos a Pou, una mascota que vive en nuestros celulares, pero hubo un predecesor que marcó tendencia: el Tamagotchi, una mascota virtual que se podía llevar en el llavero y que demandaba toda nuestra atención para cuidar (necesitaba comida, aseo y ocio).

¿Qué juego marcó su infancia? Todas las imágenes, en la galería de fotos.

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