Axis lanza su nueva familia de cámaras a prueba de explosiones

Con certificación internacional, las nuevas cámaras “anti-bombas” de Axis Communications vienen a prueba de todo, ideales para vigilar zonas críticas y con la capacidad de enviar alertas ante un accidente. Mirá.

Bajo la misma esencia que las cámaras que filmaban el lanzamiento de los cohetes del programa Saturno, Axis sacó de su galera una nueva familia de cámaras blindadas para áreas críticas, ya sean superficies industriales, de salud, seguridad o medioambiente.

Las mismas se componen de una carcasa de acero inoxidable 316L de Clase I/II/III Div 1 y Zona 1,21, IIC, IIIC que permite aguantar el calor de las llamas o absorber el impacto de grandes explosiones. Además, ambas cuentan con las certificaciones internacionales NEC, CEC, IECEx, ATEX y EAC Ex.
 


Comenzamos por la AXIS XPQ1785, una cámara PTZ que ofrece una resolución 1080p con zoom óptico de 32 aumentos, movimiento vertical y horizontal continuo de 360° de hasta 200°/s.

Por otro lado, la AXIS XFQ1798 es una cámara fija que incorpora un potente sensor de imagen de 4/3" y extremadamente sensible a la luz, con una resolución 4K superior a 30 fps, ideal para tener de cerca puntos críticos como lo es un depósito de químicos.
 


No solo hay fuerza, también inteligencia
Ambas cuentan con la función de analíticas de alerta de humo integrada, que supervisa constantemente los signos de humo o fuego en entornos potencialmente inflamables y envían una alerta en caso de detectar un incendio o humo, contribuyendo de este modo a proteger al personal y a reducir el peligro. Además, con el suministro eléctrico (110-230 VCA) y la red (Ethernet + puerto SFP para fibra/coaxial) conectados directamente a la cámara, no es necesario un suministro de corriente eléctrica adicional.
 

Tu opinión enriquece este artículo:

Con una inversión de US$ 10 millones, la Siglo 21 anuncia su nuevo campus en Río Cuarto (2 edificios y 1 auditorio para más de 5.000 alumnos)

(Por Rocío Vexenat) La Universidad Siglo 21 confirmó lo que en Río Cuarto ya empezaba a sonar como rumor fuerte: tendrá un campus propio en la ciudad. Y no será un anexo ni un edificio más. Será un “pueblo académico peatonal” de nueve hectáreas, con auditorio circular, edificio de aulas icónico y un masterplan que promete crecer durante décadas.