Chicos y tecnología ¿una buena dupla?

(Por Eduardo M. Aguirre - @eduaguirre) Este mes celebramos el Día del Niño en los tres países donde publicamos InfoNegocios (e InfoTecnología). Este domingo en AR y CL y el siguiente en UY. Desde aquí haremos algunas recomendaciones de regalos techies para los enanos. Pero eso será mañana: hoy le dedico este espacio a la relación entre los chicos, la tecnología y nuestras preocupaciones como padres.

Image description
Image description
Image description
Image description
Asombro y preocupación en partes iguales es lo que claramente se observa en la cara de un padre (y madre) al ver a sus pequeños hijos dominar la tecnología (celulares, reproductores, computadoras, internet, etc.) con la misma naturalidad que nosotros jugábamos con autitos.

Admiración y satisfacción por su innata capacidad de aprendizaje, pero también cierta aprehensión y desconfianza por los “peligros” que le esperan detrás del uso de la tecnología.

Si bien esta preocupación de muchos padres (y docentes) es ciertamente justificable, no debemos perder de vista que la incorporación de la tecnología de nuestros niños debe ser necesariamente estimulada puesto que si ya hoy es dificultoso acceder al mercado laboral para quien no cuenta con conocimientos (básicos) de informática, en 10 ó 15 años será considerado lisa y llanamente analfabeto.

En tal sentido sabemos que el éxito de una temprana incorporación de las tecnologías de la información se relaciona (a futuro) con factores como progreso y confort. Por tanto debe constituirse en una característica estructural de su desarrollo.

Pero ¿qué hacer con todo lo relativo al (des)control de lo que pueden hacer los chicos con todas estas utilidades (que no entendemos muy bien) en sus manos? Especialistas de todo el mundo recomiendan generar en ellos, desde muy chicos, un claro (y sano) sistema de valores en el cual la tecnología adquiera el carácter de valiosa herramienta de conocimiento y entretenimiento (¿por qué no?), pero ubicada siempre por debajo del cuidado de las relaciones afectivas, ya sean familiares, amistosas o amorosas.

En Tecnopadres (www.tecnopadres.com) al hablar de sus hijos y la televisión, la pc, el celular o los juegos, citan afirmaciones de tres padres que bien podrían ser vecinos nuestros (o nosotros mismos por qué no):

"No permitimos mucha televisión -quizá uno o dos programas por noche- y tratamos de limitar el uso de la computadora hasta después de que hagan su tarea. No estamos muy contentos con algunas de las cosas que han visto".

"Mi hija adolescente es adicta a su teléfono, y constantemente está enviando mensajes de texto a su novio y amigos. ¡Nos vuelve locos!"

"Nuestro hijo de 10 años siempre discute que debe de ser permitido jugar con ´Call of Duty´. Pensamos que es demasiado violento."

Y ¿qué recomiendan? Básicamente, prestar atención al tipo de relación que van desarrollando los chicos con la tecnología.

Los juegos son la primera experiencia con la tecnología que experimentan los niños: “Papá, yo sé que la guerra está mal, que muere mucha gente y hace daño, pero el Call of Duty (juego de guerra) me gusta y no por eso voy a tener un rifle y voy a salir a dispararle a mis compañeros en el colegio o a la gente en la calle” (palabra de mi hijo mayor). Suena lógico ¿no?

Sabemos que el tiempo que invierten frente a una computadora, no les permite interacción de persona a persona, sin embargo también es cierto que internet les ofrece la oportunidad de mantenerse en comunicación con gente de cualquier lugar del mundo, pero para prevenir que se convierta en una fuente de aislamiento se recomienda impulsar actividades de enseñanza grupal que promuevan la participación entre pares y grupos (chat, mail, redes sociales, foros), es y será su medio de comunicación por excelencia, sin dudas.

Algo revelador es lo publicado hace un tiempo por el Stanford Study of Writing, una investigación longitudinal de cinco años que ha recogido y analizado más de catorce mil escritos de estudiantes, incluyendo trabajos de clase, ensayos, correos electrónicos, entradas en blogs y sesiones de chat; y que apunta precisamente a ese renacimiento en la habilidad para escribir. Uno de los cambios fundamentales emerge, precisamente, del uso de los medios sociales: los niños de hoy en día escriben muy habitualmente para una audiencia, algo que hace diez años no hacían prácticamente nunca, y eso les lleva a adquirir la habilidad de pensar en términos de dicha audiencia y adaptar su forma de escribir y expresarse a ella. Son perfectamente capaces de escribir en lenguaje SMS, pero no confunden el contexto en el que pueden usarlo con aquel en el que deben evitarlo salvo en los niveles culturales más bajos.

El estudio de Stanford es el último de una larga serie de trabajos anteriores que demuestran que el uso de la tecnología, lejos de suponer un problema para el desarrollo de la habilidad de expresión de los niños, representa todo lo contrario, una gran ventaja. Si te interesa opinar, somos todo oídos (ojos en realidad).

Dejá tu Comentario: (máximo 1000 caracteres)

Comentarios: