Cómo funciona el voto electrónico que ofrece Indra

(Por Eduardo M. Aguirre - @eduaguirre) Ayer los muchachos de Indra presentaron en la Legislatura el sistema de voto electrónico que se utilizó en Marcos Juárez. A pesar del escepticismo que despierta en tipos grosos como Richard Stallman (“es más fácil un fraude con máquinas que con votos de papel”), creo que vale la pena prestarle atención. Te cuento cómo funciona.

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El sistema está conformado por una pequeña CPU que tiene incorporado un lector de tarjetas de chip, una pantalla táctil con la cual interactúa el votante y una urna electrónica que incluye en su interior una impresora, ya que estos equipos no sólo registran la elección del sufragante electrónicamente, sino que además imprimen un voto en papel que se le muestra al elector y luego cae automáticamente en la urna. Por lo cual no sólo entrega los resultados electrónicamente sino que además genera una urna “real” que bien puede ser utilizada para realizar un escrutinio definitivo (o frente a cualquier tipo de impugnación o reclamo) que naturalmente debería coincidir con el provisorio electrónico.

¿Y cómo se registra el voto en sí? Pues bien. Cuando te presentás en la mesa para votar, luego de corroborar con el padrón, la autoridad de mesa te entrega una tarjeta electrónica -descartable- y con ella ingresás al cuarto oscuro, colocás la tarjeta en el lector de la CPU y así se habilita la pantalla que te permite votar.

Luego se muestran todas las opciones disponibles, seleccionás tus candidatos preferidos para cada uno de los cargos que se voten y posteriormente debés confirmar tu elección. Cuando das el OK, ves en la urna-impresora que se encuentra al lado del monitor, que se imprime tu voto y queda visible detrás de un acrílico para que lo veas pero no lo puedas tocar. Una vez que corroborás que ese voto impreso refleja fielmente tu elección, lo confirmás en la pantalla y además de registrarse tu voto electrónicamente, automáticamente el de papel cae en la urna.

Para finalizar retirás la tarjeta de votante de la CPU y ésta queda inutilizada, según dicen los muchachos de Indra. Al retirarte debés hacer entrega de la tarjeta a la autoridad de mesa.

Esto implica que al finalizar el acto eleccionario deberán coincidir los totales de votantes que concurrieron, con las tarjetas utilizadas, los votos electrónicos emitidos y los votos impresos que cayeron en la urna.

Así descripto, el sistema parece brindarnos suficientes garantías de trasparencia. Por supuesto que si queremos pensar en posibilidades de fraudes, creo que nunca estaremos exentos, como no lo hemos estado desde que existe la democracia. Siempre está quien te dice y ¿qué garantía me das que el sistema no me muestra a mí algo en pantalla, pero por detrás registra otra cosa? Si queremos elucubrar teorías conspirativas, podemos escribir de aquí hasta las elecciones del año que viene.

En lo personal me parece un buen sistema y sí creo que los partidos deberán tener no sólo sus fiscales de mesa, sino también sus fiscales informáticos que lo conozcan acabadamente y con ello brinden tranquilidad a propios y extraños. Si me apurás, yo le doy una oportunidad a la tecnología (como casi siempre).

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