Los errores que seguimos cometiendo

(Por Eduardo M. Aguirre - @eduaguirre) En los últimos días presencié -y me sucedieron- algunos hechos que me recordaron que no estamos exentos de descuidos por más avezados que nos creamos en el manejo de la tecnología. Hablo de robo de notebooks y olvido de páginas abiertas sin haber cerrado sesión en redes sociales. Te cuento los resultados para que puedas curarte en salud.

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Hoy tal vez debería contarte sobre la idea de Google de lanzar un celular que reemplace a las tarjetas de crédito como medio de pago, algo que anunció el mismísimo Eric Schmidt -Ceo de la compañía- pero la verdad es que está en todos los diarios y si te interesa el tema puedo recomendarte que lo leas aquí.

En cuanto a los “errores” que nos convocan hoy, comenzaré por contarte que la semana pasada, en un momento de “descuido” de la reunión de planificación de InfoNegocios Chile, sufrimos el robo de dos de nuestras notebooks. Bien sabemos que gente dispuesta a aprovechar este tipo de oportunidades hay por todos lados, así que hasta ahí, nada extraño. Lo que sí nos sirve como anécdota es que una de las notebooks estaba absolutamente limpia de archivos, datos personales de su propietario, sin contraseñas almacenadas en su caché, sin mails guardados, en fin, sin ningún tipo de personalización. Aquí debo confesarte que este estado tan “profiláctico” de esta máquina se debía a que su dueño la había puesto en venta y a que tiene por costumbre trabajar sus archivos de manera colaborativa en la red (manteniéndolos en la nube), lo mismo que sus mails que nunca almacena en su propia pc. Pero por lo que fuere, lo cierto es que más allá de la pérdida monetaria que significó este atraco, no hubo mayores lamentos por parte del damnificado, bajo la consigna “lo que importan son los datos” y ahí no estaban.

En el otro extremo de la “tragedia” tenemos a una señorita que está terminando su tesis, la cual está trabajando en grupo, con la costumbre de enviarse por mail con sus compañeros las versiones más recientes de este trabajo, conteniendo los últimos avances. Pues bien, en la notebook sustraída se fue la última versión de la tesis referida, lo cual ya constituye un gran problema si pensamos en que este tipo de trabajos suelen generar importantes aportes a la disciplina sobre la cual se esté investigando, o sea, una buena idea corre peligro de salir a la luz antes de tiempo. Pero además en este caso, se suma el inconveniente de que con esta laptop se fue el trabajo realizado durante los tres días previos, sin haber llegado a enviárselo a los otros integrantes del grupo.

Me parece más que interesante el ejemplo porque estoy hablando de un usuario particular, es decir, totalmente fuera de un entorno corporativo que siempre suele ser más seguro y con normas de prevención para evitar las consecuencias de hechos como éste. Me refiero a algo que le puede suceder a cualquiera con la pc con la cual desarrolla su actividad, por ejemplo, un estudiante. Para ellos es fundamental desprenderse del paradigma de trabajo: "genero contenido te lo envío por mail, la haces tus aportes y me lo devuelves". Aprender a trabajar de manera colaborativa sobre un mismo documento subido a la nube, se ha convertido en indispensable sin dudas.

Otra situación vivida en los últimos días tiene que ver con una visita que realicé a una de las grandes tiendas de Santiago en la cual me puse a “jugar” un rato con varios equipos, entre ellos un iPad mientras esperaba al vendedor. Así me distraje chequeando diarios, mails, Twitter y Facebook hasta que apareció el empleado del local con la respuesta que estaba esperando, así que nos fuimos hacia otro sector de la tienda a buscar un producto y aunque no lo creas ahí quedó mi perfil de Facebook abierto en el iPad. Resultado: un muy ingenioso bromista tomó esa tablet y posteó con mi perfil una seria, excelentemente bien redactada y muy sentida confesión de homosexualidad en mi nombre. Para aplaudir, de verdad. Una invalorable lección la que me dio que no puedo más que agradecer, ya que podría haber sido realmente destructivo.

Como decía al principio, por más experimentados que nos creamos en el manejo de la tecnología, ésta nos sigue recordando todo el tiempo que debemos ser cuidadosos, mucho más de lo que nos gustaría.

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