El Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María volvió a demostrar que su impacto trasciende ampliamente lo artístico y turístico. La Comisión Directiva anunció este jueves el balance económico correspondiente a la 60ª edición del evento, que arrojó una utilidad total de $2.915.537.332,57.
De ese monto, el 50% será distribuido entre las 24 escuelas asociadas al festival a través de sus cooperadoras escolares, tal como establece el estatuto de la institución. El porcentaje restante será destinado a la organización de futuras ediciones, inversiones en infraestructura y mejoras dentro del anfiteatro José Hernández y el predio festivalero.
Además, la asamblea dejó abierta la posibilidad de aprobar una distribución adicional equivalente al 10% de la utilidad total en beneficio de las instituciones educativas, reforzando el perfil solidario y comunitario que distingue al evento desde sus orígenes.
Un modelo de gestión que combina cultura, turismo y educación
Lo que comenzó en 1966 como una iniciativa para recaudar fondos destinados a obras educativas, hoy se transformó en uno de los festivales más importantes de Argentina y en un verdadero motor económico regional.
Cada enero, Jesús María recibe a miles de visitantes de todo el país y moviliza una cadena de valor que involucra hotelería, gastronomía, transporte, comercio, empleo temporario y servicios turísticos. Según estimaciones de distintas ediciones, el impacto económico regional del festival alcanza cifras multimillonarias y posiciona al norte cordobés como uno de los polos culturales y turísticos más importantes del verano argentino.
Sin embargo, el diferencial del Festival de Doma y Folklore continúa siendo su esquema institucional: las ganancias vuelven directamente al sistema educativo local mediante las cooperadoras escolares. Gracias a esos recursos, las escuelas realizan obras, incorporan equipamiento, sostienen infraestructura y financian proyectos pedagógicos.
Dos nuevas escuelas se incorporan al sistema
La organización también confirmó que recientemente se sumaron dos nuevas escuelas al esquema de distribución de utilidades, las cuales comenzarán a recibir aportes a partir del ciclo 2027.
Con seis décadas de historia, el Festival Nacional de Doma y Folklore no solo sostiene su vigencia cultural, sino que reafirma un modelo de economía colaborativa pocas veces visto en eventos masivos del país: transformar entretenimiento en inversión educativa.
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