Para los que ven sus contenidos en redes, el desparpajo de Lucho no es novedad. No es el típico analista de escritorio: pertenece a esa nueva camada de comunicadores híbridos que manejan la cámara, editan su propio material y le hablan directo a una comunidad fiel, tanto en Instagram como en su canal de YouTube
En sus plataformas se especializó en mostrar lo que otros no ven: los viajes desde adentro, las trastiendas urbanas y el pulso real de la calle, siempre con un lenguaje fresco y cercano. Esa experiencia en el barro digital, sumada a su recorrido independiente, es lo que lo vuelve ideal para generar contenido de alto impacto.
Se jugaba el Argentina-Argelia. Mientras la mayoría mira el partido desde el palco de prensa o analiza el juego, el verdadero negocio del periodismo de campo se define en la zona mixta. Ahí abajo, donde se cruzan sponsors, vallas y un malón de medios internacionales peleando por un segundo de atención.
Entrar a ese pasillo es difícil, y lograr que alguien te hable es casi un milagro. Lucho lo resolvió con viveza criolla, paciencia y olfato de productor para ganar un lugar estratégico entre la marea de cronistas. "Es dificilísimo preguntar porque está lleno de periodistas internacionales", nos reconocía después.
Sin embargo, la templanza en el mano a mano funcionó en cadena. Vio pasar y charló con Rodrigo De Paul, habló con Alexis Mac Allister y, de repente, apareció el dueño de la pelota, Messi.
Cuando Lionel pasó caminando frente a él, Lucho no buscó la pregunta táctica ni el dato forzado. Le tiró una frase genuina, de esas que rompen el cassette: "Leo, tenés una sonrisa dibujada". El 10 frenó, le sonrió de vuelta y le contestó con la soltura de quien se siente cómodo. Un momento de esos que justifican cualquier viaje.
¿Qué nos dejó Lucho de esa experiencia? Una radiografía rápida de cómo es el jugador más famoso del planeta a centímetros de distancia: "Lo vi paradito en frente mío, cara a cara... Solamente querés mirarlo. Es un tipazo, sencillo, atento, piola, con humor y súper relajado. Si él frena, te da bola".
En este negocio, el contenido es el rey, pero la audacia para conseguirlo es lo que marca la diferencia. Estén atentos, porque la cobertura de Lucho Aimar desde el norte recién empieza.
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