Avanza el despliegue de "multis" en el negocio de las torreras (el esqueleto de la telefonía móvil)

Mientras en algunas partes del mundo ya se habla del 5G (la tecnología para que los datos "vuelen" por los celulares) como algo casi habitual, en nuestro país aún resta mucho para completar el despliegue del 4G. El freno a esa expansión tiene que ver con la falta de torres de telefonía y de tendido de fibra óptica (en especial la capilaridad de esta). En los últimos meses varias son los jugadores que quieren entrar a un sector con gran potencia, aunque con varias barreras. Veamos...

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Si se piensa al sistema de telefonía móvil como un cuerpo humano, las torres de telefonía vendrían a ser como el esqueleto. Hoy a ese conjunto le falta la mitad de los huesos para que el cuerpo pueda moverse con normalidad y esa debilidad/necesidad es la que explotan las "torreras".

El negocio de estas empresas de infraestructura telefónica es alquilar un espacio en una torre, terreno o azotea a los operadores de telecomunicaciones.

Si bien el espectro de frecuencias para usar 4G y ampliar el ancho de banda se asignó a principios de 2015, lo cierto es que recién el año pasado comenzaron -lentamente- las inversiones de las torreras, en la que participan algunas multilatinas.

Primero había que ver si se daba la transformación tecnológica, cosa que sucedió, aunque todavía falta bastante. Según 5G Americas, Argentina tendrá 16 millones de líneas LTE al cierre de 2016, equivalentes al 40% del total. La cifra representa una suba del 433% respecto a los 3 millones de accesos 4G registrados hacia finales de 2015

"Hay una decisión del Gobierno nacional para que las empresas encargadas de la infraestructura avancen a mayor velocidad", cuenta a InfoNegocios Gustavo Lapid, de IP-Tel, cuya empresa se dedica al tendido de redes de fibra y a la instalación de torres.

El año pasado se estimaba que había unas 15.000 antenas en el país para dar el servicio móvil y de acá a 2020 hay que duplicarlas por lo que el campo de acción es muy grande. Máxime cuando la demanda por mejor transmisión de datos se potencia con grandes anuncios, como el "Netflix del fútbol", por caso.

Obviamente, una mayor cantidad de antenas (instalar una arranca en $ 600.000) implica mejor funcionamiento en el envío de voz y datos. Es decir: para que el servicio funcione con la calidad necesaria hay que invertir buen dinero.

Pero el negocio tiene varias restricciones: los supuestos efectos contaminantes de las antenas retrasan muchas veces su instalación (los mismos vecinos que reclaman mejor funcionamiento de los celulares se oponen a que instalen antenas); la aprobación de los municipios o entes (en Córdoba es Epec quien autoriza el uso del cableado de fibra óptica en sus postes) se hace lento por la burocracia y, en los últimos meses, el ambiente "enrarecido", dentro de las grandes operadoras por la habilitación al Grupo Clarín a dar 4G a través de su adquirida Nextel.

Las grandes "torreras" que hoy operan en el país

Cantidad de habitantes por antena en funcionamiento

  • Tokio 99
  • Londres 261
  • California 309
  • Buenos Aires 4.000

Fuente:GSMA. Datos publicados en 2016 con base en información de 2015.

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