En 1888, Otto Bemberg, un inmigrante alemán que trajo desde su país el entusiasmo y la pasión por la cerveza, fundó la Cervecería Argentina. Dos años después, en 1890, se instaló en la ciudad que le daría su nombre definitivo.
Durante más de un siglo, Quilmes fue sinónimo de cerveza argentina: una empresa familiar que llegó a controlar el 80% del mercado local y construyó alrededor de su planta madre un barrio entero para sus obreros y directivos.
Ese capítulo cerró en 2006. El grupo belga-brasileño AB InBev adquirió la totalidad de las acciones de la empresa que permanecían en manos de los descendientes del fundador, Otto Bemberg, a cambio de US$ 1.200 millones, en lo que constituyó la mayor compra en efectivo de una empresa argentina.
Desde 2008, Quilmes es parte de AB InBev, la compañía cervecera más grande del mundo, y comparte portfolio con marcas como Brahma, Budweiser, Corona y Stella Artois. Hoy, la operación argentina lidera una nueva Unidad de Negocios Latinoamérica Sur que integra Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay.
Los números del gigante
La escala de lo que Quilmes opera hoy en Argentina sorprende incluso a quienes conocen la marca de toda la vida. La compañía tiene 9 cervecerías y plantas de gaseosas distribuidas en todo el país —desde Zárate hasta Córdoba, pasando por Mendoza, Corrientes y Bariloche, donde opera una microcervecería—, 2 malterías en Puan y Tres Arroyos, una bodega en Luján de Cuyo, una chacra de lúpulo en General Fernández Oro (Río Negro) y hasta un parque eólico propio en Achiras, Córdoba.
En total, más de 5.000 colaboradores directos y 90.000 indirectos, 120 distribuidores y 250.000 puntos de venta en todo el país. Solo desde la planta histórica de Quilmes salen cada día 320 camiones con más de 110 SKUs distribuidos —lo que da una idea de la capacidad logística de uno solo de sus nueve establecimientos productivos.
En el plano exportador, el peso de Quilmes es aún mayor de lo que se percibe. La compañía exporta por US$ 370 millones anuales y el complejo cebada-malta-cerveza es el décimo complejo exportador de Argentina.
Pero hay un dato que resume mejor que cualquier otro el rol del país en este negocio: Argentina es el principal exportador de cebada y malta para toda América Latina, y 1 de cada 4 cervezas que AB InBev produce a nivel mundial está hecha con cebada de la provincia de Buenos Aires.
Innovación desde el campo
Detrás de cada cerveza hay un proceso de desarrollo agronómico que pocos conocen. Quilmes tiene un programa propio de mejoramiento de cebada que lleva entre 10 y 12 años desarrollar una nueva variedad, con banco genético propio y cinco etapas que van desde la generación de variabilidad hasta la validación industrial.
Hoy el 63% de las variedades de cebada sembradas en el país pertenecen a ese programa. Los lanzamientos más recientes son Florence y Malkia —esta última con rendimiento potencial de 10.000 kg/ha y calidad maltera "muy buena"— que se suman al portfolio existente.
En lúpulo, el ciclo de obtención de nuevas variedades toma entre 8 y 10 años, con dos nuevos desarrollos en progreso: Gaucho y Negro. Y para garantizar que las cervezas internacionales como Stella Artois o Budweiser tengan exactamente el mismo sabor en Argentina que en cualquier otro país del mundo, la planta envía muestras a la casa matriz una vez al mes para control de calidad global.
Un portfolio que se multiplicó
En apenas seis años, el desarrollo de productos de la cervecería se transformó radicalmente. En 2018 la planta de Quilmes elaboraba solo dos marcas. Hoy produce 12 mostos distintos, con más de 30 SKUs en calibres de 473, 410, 269 y 710 ml, incluyendo 4 desarrollos propios.
La planta de Quilmes concentra el 32% del volumen total envasado en Argentina, y su red logística cubre GBA, Costa y Patagonia.
Tu opinión enriquece este artículo: