Cómo comprar un iPhone 14 a US$ 2.050 y pagarlo US$ 700 (más “plus”): testimonio de la loca, loca Argentina pre-Milei

(Por Íñigo Biain) Mi entrañable amiga Roxana Acotto hace rato que debería haber dejado su “situación de Android”, así que aproveché el regreso de un viaje a Paraguay para comprarle su primer iPhone en el Duty Free (con su dinero, claro). Viaje al interior de una Argentina desquiciada de impuestos y reglamentaciones.

 

Producto: iPhone 14 Midnight de 128 GB.
Precio en Estados Unidos: US$ 699.
Precio en Dutty Free (Interbaires SA): US$ 2.050.

Sólo un demente compraría un producto 293% más caro, ¿verdad? Pero esto es Argentina, amigos, así que nada es lo que parece y todos nos mentimos con la mejor cara de póker.

Esos US$ 2.050 serían 20 billetes verdes de 100 y uno de 50 si el comprador fuera un marciano alienado, pero en los Duty Free se trabaja con el dólar oficial de módicos $ 371 con lo cual el aparato queda a $ 762.000, 762 billetitos naranjas del hornero argentino, exactamente 708 dólares reales, crocantes, en billete cara grande.

Mejor pagarlo con tarjeta de débito, no vaya a ser cosa que con la de crédito cobren en dólares y al cierre del resumen este dólar de $ 371 no exista más. Claro, si tu banco no te restringe compras hasta de $ 750.000 diarios y aparezca otro trámite: transferir dinero de una cuenta a otra. Argentina, no lo entenderías.

Listo, comprado el iPhone 14 (el iPhone 15 no aparece aún por estos locales) y todo parecía un negocio redondo: lo compré al mismo precio en dólar blue (el dólar real) que lo hubiera pagado en Estado Unidos. ($ 762.000 / 1.050 = US$ 708) ¿Nada mal, no? 

Bueno, no termina ahí. Cuando enfilo para el scanner de la Aduana vi en la cara del funcionario toda la comunicación no verbal que decía “a este lo emboco”: y me embocó.

La regulación que sí permite traer un teléfono por persona desde el exterior, no aplica a las compras en Duty Free que siguen teniendo un límite de US$ 500 por persona. Y como el precio “real” de la factura era US$ 2.050, debía pagar la mitad del exceso, unos US$ 750 adicionales.

Es decir, iba a terminar pagando el doble: 1.450 dólares.

No way, Josei, pensé y cuando ponía reversa para volver a la caja de Interbarires SA a intentar deshacer la operación, el funcionario de Aduana jugó su carta ganadora. 

“A ver… te puedo dejar la penalidad en US$ 400… que se cobran a dólar oficial… Pagarías $ 150.000 más… ¿fijate si te conviene?”

Y, sí, me convenía. Finalmente los US$ 400 no se bien por qué (pero gracias) se transformaron en $ 125.000, unos US$ 115 arriba de los US$ 708 del teléfono mismo.

A esta altura de la nota no se cuántos seguirán el galimatías de números y regulaciones, pero el objetivo de estas últimas líneas es casi-casi hacer una “cápsula del tiempo”: que esta nota quede en el archivo de InfoNegocios y dentro de algunos años (ojalá) la miremos como un testimonio insólito de la Argentina desquiciada que éramos (somos aún).

(Salto en el tiempo: Argentina 2027)
“¿Te acordás cuando un iPhone tenía un precio tres veces más caro al de Estados Unidos, pero con el dólar oficial -si lo pagabas en pesos- te salía igual, excepto que te embocara alguien en Aduana? Qué locos estábamos, ¿no?

Autor: Íñigo Biain

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