En una filmina con emoticones, Marcelo Capello sintetizó su presentación en el almuerzo por los 49 años de la Fundación Mediterránea:

Los motores del crecimiento de una economía son tres: el consumo, la inversión y las exportaciones (más bien el saldo comercial).
Hoy el consumo privado está de capa caída (pero no en retracción, según cómo se lo mida), el consumo público sí cae, la inversión sigue remolona y las exportaciones son la única locomotora que empuja.
Para 2028, el consumo privado se habr(í)a recuperado (de la mano de una caída de la inflación), el consumo público seguirá muy tranquilo, pero la inversión (de la mano de los Rigi y Rimi) empezarán a traccionar y las exportaciones acelerar(í)an aún más de la mano del petróleo y el VMOS.
Claro, pequeño detalle, en el medio está el 2027, un año teñido por la elección presidencial y donde se definirá si los argentinos “aguantan” este proyecto o deciden cambiar (ir a contramano o por otra vertiente que de continuidad - cambio que aún no asoma).
Como nos gusta decir, “los números nunca mienten, pero se pueden mentir con los números” y el informe de Capello puso en un cuadro tres menús para elegir con qué corte quedarse en materia de ingresos:

Los salarios privados caen 3% desde que Milei está en el poder, pero acumulan una caída del 20% desde 2018 y el salario informal que cae 5% desde 2018, creció 38% desde la gestión Milei.
La jubilación media (no la mínima) que se contrajo 30% desde 2018 creció 7% en la gestión Milei y así se puede tomar el recorte que más le guste a cada uno para justificar distintos discursos.
En la mirada de Capello, está claro que desde 2028 no van a faltar dólares en Argentina (o no deberían faltar) y -en esta senda- tampoco será un problema el déficit fiscal, los dos cuello de botella que llevaron a la economía Argentina a las recurrentes crisis del último siglo.
Así, el cambio estructural que asoma tendrá sus cosas buenas y malas:

Como síntesis, el presente no está mal (pensando de dónde veníamos) y el futuro luce venturoso, pero en el medio habrá que revalidar (o no) el rumbo.
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