Con el bolsillo de la clase media al límite y un ojo clínico puesto en cada descuento del recibo de sueldo, el negocio de la medicina privada empezó a moverse por abajo. La verdadera disrupción ya no pasa por las prepagas ABC1 (hoy acorraladas por sus propios aumentos de cuotas), sino por segundas líneas que patearon el tablero. En ese terreno, DoctoRed encontró la grieta para cambiar las reglas del juego.
La compañía de cobertura médica está acelerando a fondo con una estrategia comercial tan agresiva como efectiva que denominan internamente "venta sin plata". ¿El objetivo? Llegar a los 100.000 afiliados en los próximos dos años. Para lograrlo, la firma no se mueve sola: cuenta con el músculo de Grupo Roisa, un holding corporativo cuya estructura integral le permite desembarcar en las principales plazas del país con soluciones cruzadas que van desde la salud hasta alianzas estratégicas en el mercado de seguros generales y coberturas de ART.
El poder del 7,33% (la mina de oro del trabajador formal)
"Hay muchísimo desconocimiento. La gente en una obra social sindical generalmente no sabe que es dueña de su aporte", explican desde la mesa chica de la compañía. El corazón del negocio radica en el componente del salario bruto destinado a la salud (el 9% total entre empresa y empleado, de los cuales el 7,33% va directo a la obra social por default).
Históricamente, el empleado de comercio, de sanidad o gastronómico aceptaba la obra social de su gremio casi por inercia. La propuesta de DoctoRed pasa por la desregulación del aporte a través de un trámite en la ANSES, permitiendo mudar esos fondos directamente hacia su plataforma de cobertura médica sin que el usuario deba poner un solo peso de su bolsillo.
El caballo de batalla de esta expansión es el plan DoctoRed 500, que ya concentra entre el 65% y el 70% de su cartera total de afiliados (unos 35.000 sobre una base actual de 50.000 usuarios). "Para que tengas este plan, no te pedimos nada más que tu aporte", señalan, marcando una diferencia sustancial con los planes superadores de las prepagas tradicionales que exigen copagos o costosas cuotas extra.
Sus tres pilares de valor
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Planes 100% sin copagos: el cobro extra se volvió habitual para cualquier consulta o estudio, pero el plan 500 de DoctoRed elimina este gasto para la gran mayoría de las prestaciones, con excepciones muy puntuales como salud mental o kinesiología.
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Amplitud geográfica en grandes centros urbanos: la firma estructuró una red que cubre de manera homogénea el AMBA y las principales capitales del interior. En Córdoba, particularmente, ya sellaron alianzas con jugadores de peso como el Sanatorio Vélez Sarsfield, la Clínica Reina Fabiola y el Hospital Privado.
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Digitalización y atención exprés: desde DoctoRed aseguran atender el teléfono en menos de un minuto y concentrar todas las gestiones en una app intuitiva, resolviendo la histórica burocracia del sistema de obras sociales.
Competir en el "Tier 2" con espaldas corporativas
Desde el punto de vista de costos y estructura de precios para sus planes superiores (como el 1000, 2000 y 3000, que escalan según edad y prestaciones adicionales), DoctoRed se ubica estratégicamente un 20% o 30% por debajo de los gigantes del sector como OSDE, Swiss Medical o Galeno.
"Si los dividimos en niveles, nosotros seríamos un Tier 2. Estamos en la misma línea competitiva de precios que firmas como Avalian, Prevención Salud, Sancor o Nobis", detallan desde la empresa.
La clave de la solidez de DoctoRed radica en su pertenencia a Grupo Roisa. Esta sinergia no solo le otorga la "espalda" financiera necesaria para garantizar la prestación médica en tiempos complejos, sino que posiciona al holding como un referente integral para empresas y particulares, donde conviven y se complementan la salud con las unidades de seguros y ART.
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