En silencio -pero a paso seguro- Grupo Calypso se va haciendo un lugar en el mercado de los desarrollistas. Tras la conclusión de Egeo a fines del año pasado y el anuncio de Haven, la desarrollista acaba de inaugurar sus nuevas oficinas en la misma zona que esos dos proyectos —sobre la calle Sol de Mayo al 1.300, a metros del Dino Mall de Ruta 20.
Se trata de 500 m2, de los cuales la mitad estará destinada a la atención al público; cuenta con múltiples salas de presentación, la más grande con capacidad para hasta 60 personas. El resto está destinado a back-office.
“Es un muestrario de lo que hacemos”, resume el arquitecto Álvaro Álvarez, CEO de la firma. “Tenía que ser un símbolo a nivel arquitectónico. Por eso le incorporamos nuestra impronta; todo lo relacionado con el interiorismo, los detalles y el desarrollo sustentable está reflejado en el espacio”.
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Desde la empresa, adelantan que este no será el único anuncio que harán durante el 2026. En sus planes también está:
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La entrega de 100 departamentos Alerces, su línea insignia de desarrollos residenciales en altura de escala media.
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Entregas de su línea de dúplex en Manantiales II.
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Evalúan lanzamientos de línea Arbora, previstos para el segundo semestre del año.
Respuesta a la “Pandemia de la Soledad”
Las nuevas oficinas de Calypso representan un salto considerable en comparación a las anteriores, ubicadas en Nueva Córdoba, de 180 m2. Más allá de la necesidad de un espacio más grande, el traslado no es casualidad: responde a una decisión estratégica de la firma.
“Esta es una zona donde prácticamente no existe competencia directa en materia de desarrollos inmobiliarios”, comenta Álvarez. Esa particularidad —sumada a la cercanía al centro— es lo que llevó a Grupo Calypso a apostar por ese mismo barrio, primero con el desarrollo de Egeo y ahora con Haven, a los que definen como sus “productos emblema”.
“Haven en particular cuenta con amenities y servicios que hoy no están presentes en otros complejos del área”, sostiene el empresario. Y remarca: “Otro factor clave es el precio; tiene una excelente relación entre valor y prestaciones. Un producto de características comparables, ubicado en otras zonas de la ciudad —particularmente en la zona norte— podría costar cerca del doble”.
Según Álvarez, entre los interesados de estos desarrollos están los mismos vecinos del barrio. “Hay muchas personas que, a partir de contar con este tipo de oferta, deciden dejar sus casas para mudarse a proyectos de estas características. En muchos casos, sus viviendas actuales ya les resultan demasiado grandes”, señala.
“El caso de Haven es más diverso, pero la experiencia de Egeo parte de una realidad que observamos cada vez con más fuerza: existe una verdadera pandemia social de soledad. Tradicionalmente, el departamento de un dormitorio estaba asociado a personas jóvenes o a la primera vivienda, pero hoy también se está convirtiendo en la última vivienda de muchos”, sintetiza.
Y subraya: “Vemos una demanda creciente por parte de personas mayores que viven solas. La familia tradicional no representa actualmente nuestro cliente residencial más habitual”.
Aun así, desde Calypso admiten que los principales compradores siguen siendo inversores que compran para alquilar. Más allá de eso —y debido a la restricción en cuanto a créditos hipotecarios en el mercado— destacan que cuentan con financiación propia.
“Nuestra propuesta contempla una cuota de preposesión accesible. Luego, cuando la unidad ya existe y el cliente recibe la posesión, la cuota aumenta de manera significativa —aunque no llega a duplicarse— porque entendemos que, en ese momento, ya cuenta con un activo tangible que puede habitar o alquilar”, explica Álvarez.
Acuerdo con la UCC: viviendas “desconectadas” de los servicios tradicionales
Grupo Calypso sigue apostando por el concepto de Smart Habitat, un enfoque del diseño urbano orientado a crear espacios habitables que sean eficientes, sustentables y centrados en el bienestar de los usuarios. Para profundizar en esa dirección, acaban de concretar un acuerdo con la Universidad Católica de Córdoba que, esperan, les permita desarrollar “la primera unidad completamente desconectada de los servicios tradicionales”.
El prototipo estará ubicado dentro de Haven y esperan que la tecnología que pongan a prueba luego pueda ser aplicada por otras desarrollistas. “Actualmente estamos intercambiando los acuerdos finales con la universidad para que el proyecto se lleve adelante de manera institucional y no quede únicamente como una iniciativa desarrollada por nosotros”, concluye Álvarez.
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