¿Qué gusto tiene la sal? ¡A campo! (No solo la carne argentina es famosa en el mundo, Sal de Campo busca posicionar el producto en el exterior)

(Por Marilina Brussino / RdF) La marca de sal especiada nacida en el sur provincial lleva más de 12 años en el mercado, cuenta con 5 variedades (prepara una sexta) y ya obtuvo las certificaciones que les permiten dar el próximo paso: comenzar a exportar el producto para que, además de la carne, seamos reconocidos por la sazón. Los primeros destinos: Uruguay y Alemania.

La idea de producir “Sal de campo” surge a raíz del éxito que tenía en el interior (más precisamente en Camilo Aldao), la sal que usaba y preparaba artesanalmente el tío de uno de los socios, para condimentar carnes en eventos especiales, era lo que le daba el toque distinto a los asados. Hasta que un día, Aldo Anzil, decidió producirla y llevarla a la mesa de los argentinos.

En sus comienzos se vendía a granel, en cualquier carnicería del pueblo te vendían la sal, todos tenían la sal de Pedro. Y luego, Aldo Anzil, trajo esa sal a Córdoba, preparó una comida en la semana y pensó: “Estoy comiendo un simple bife a la plancha con un sabor intenso, especial”, y es allí cuando comenzó a producirla y envasarla a gran escala.

La historia de la marca
“La idea estuvo en mi cabeza durante 10 años… Me fui un tiempo a vivir afuera y al regresar, comencé a desarrollarla, escribí un proyecto que finalmente inicié en 2010. La sal la hacía mi tío abuelo, él era el asador del pueblo, colaboraba con los bomberos, con los colegios, y tenía su preparado a la hora de cocinar. Esta sal evoca a nuestras costumbres, a cómo se condimentaba antes en el campo, cuando las familias aún no vivían en el pueblo. Un día dije: ¿por qué no trasladar esta receta a un negocio que me permita tener esos sabores en las comidas de todos los días y no tener que esperar esos grandes momentos?”, rememora.

Anzil, el founder de Sal de Campo, comenzó solo el negocio, había cursado un terciario en administración de empresas y eso lo ayudó mucho, tenía una base como para ver qué necesitaba una empresa y con una guía especializada de emprendedores que venía en un medio se puso a proyectarlo, así fue dando los primeros pasos.

“Comencé con la receta original y fui indagando en productos similares, en las presentaciones de otras sales, especias, café, té, yerba, para buscar un packaging diferente. Luego, fui a la gráfica de un amigo, Michel, y le llevé a su diseñador mi idea y allí sacamos el primer envase. En ese momento la preparaba, envasaba, fraccionaba, pegaba y vendía yo. Comencé con 1.000 unidades”, nos relata Aldo.

Comenzó con una cartera de 40 clientes fijos. En ese recorrido conoció repartidores de
otros productos y se dio cuenta que no podía estar en todo el proceso, que necesitaba concentrarse en la producción. Fue ahí cuando salió a buscar distribuidores y se focalizó en producir. 

Primero distribuyó en Córdoba, luego en Carlos Paz y las sierras, hasta que se hizo conocida la marca y comenzaron a pedírsela.

La pyme siguió creciendo y en 2014 sumó a un socio: Iván Corsi, quien comenzó a dedicarse a la parte comercial y Anzil, de lleno, a lo administrativo. 

Hoy, Sal de Campo tiene más de una docena de años, pero el camino no fue sencillo hasta dar el salto. El negocio cambió y no tiene comercios como clientes, sino que le vende a mayoristas y distribuidores, o cadenas de supermercados.

“Estamos en casi todo el país, en Buenos Aires, en toda la costa... Siempre tuvimos la idea de exportar, entendí desde el primer momento que era un producto exportable, porque si somos conocidos los argentinos por la carne, el vino, el asado, no podía este condimento del asado ser menos. Ese todo es lo que nos identifica”. 

“Estamos trabajando en ese sentido hace mucho tiempo con la agencia ProCórdoba, nos capacitamos mucho allí y tenemos rondas de negocios interesantes. Ya avanzamos mucho para exportar nuestros productos, estamos próximos a concretarlo”.

Una sal (con sellitos)
Las certificaciones son un requisito para exportar, y estos últimos años, certificaron libre de gluten, y con IRAM, certificación BPM (Buenas Prácticas de Manufactura) y HACCP (Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control); esta última referida a protocolos de registro, materias primas, seguimiento de lotes, almacenamientos, lo que le permite llegar a otros países por sus estándares de calidad.

Cómo es el proceso productivo
La materia prima se la compran a importadores directos; la pimienta negra y nuez moscada que no se producen en nuestro país, la traen de afuera (de Brasil la pimienta y de la India la nuez moscada). En el caso de la sal de campo light, se hace con dos compuestos que vienen de Alemania y del Mar Muerto de Israel.

Hoy, por mes, produce arriba de las 50.000 unidades mensuales, unas 600.000 al año. Desde su primer año de vida, 2010, fue creciendo ininterrumpidamente en unidades y en procesos, en su infraestructura y nuevos mercados, dejando atrás la producción manual para pasar a una automatizada.

“Estamos desarrollando otro tipo de sal para el corto plazo, sería una sexta variedad que por cábala no voy a adelantar y además trabajamos en otra línea de productos del espectro de los alimentos para el momento del asado y la buena comida. Vamos a tener nuevos productos que van de la mano, y se lo vamos a contar a InfoNegocios cuando estén listos”, nos adelantan.

Ranking de consumo por provincias
El principal consumidor de Sal de Campo es el cordobés, lo siguen los tucumanos, se
vende mucho en ciudad de Rosario, y a los correntinos, sanjuaninos y mendocinos.

Y si nos preguntamos “¿Qué gusto tiene la sal?”, obviamente que nos viene a la mente el
gran Carlitos Balá, cara de la publicidad de la marca. Con este personaje tan querido emprendieron una campaña para redes sociales que les dio un empujón para estar prácticamente en todas las carnicerías, pollerías, comercios de cercanía, almacenes, autoservicios y en todas las cadenas de supermercados del país.

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