El cambio surge de la Resolución 583/2025, publicada el 11 de diciembre de 2025, y modifica el proceso interno del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Quien lo explica bien es Delfina de Elejalde, abogada especialista en propiedad intelectual de Eguía Marcas y Patentes: “Se busca que haya más registros y que los plazos se acorten. Pero el instituto deja de analizar muchas cuestiones que antes sí revisaba”.
Primero lo básico: cómo se registra hoy una marca (y lo que no cambia)
El camino clásico sigue existiendo y no cambia en su esencia. Registrar una marca implica, en primer lugar, presentar la solicitud ante el INPI, ya sea por un nombre, un logo o ambos.
Luego, esa solicitud se publica en el Boletín de Marcas y se abre un plazo de 30 días para que terceros que se sientan afectados puedan presentar una oposición. Si no hay objeciones (o si estas se resuelven a favor del solicitante), el trámite culmina con la concesión del título de marca, que otorga derechos exclusivos por 10 años y puede renovarse indefinidamente.
La marca se registra dentro de alguna de las 45 clases existentes (productos y servicios). El costo actual es de $ 216.000 + IVA por clase, y antes de presentar la solicitud se hace una búsqueda de factibilidad, que no tiene costo, para ver si ya existe algo igual o parecido.
El gran cambio: el INPI deja de “comparar marcas parecidas”
Hasta ahora, el INPI analizaba si una marca era idéntica o similar a otra ya registrada. Si encontraba similitudes, hacía una observación y obligaba al solicitante a defenderse.
Desde marzo de 2026 eso cambia fuerte: “El INPI solo va a observar o rechazar marcas por prohibiciones absolutas o de orden público”, explica de Elejalde. Por ejemplo: marcas idénticas para los mismos productos o servicios, términos genéricos, expresiones prohibidas, cuestiones que afecten el interés general.
¿Y las marcas similares? Ya no las analiza el INPI. Si alguien registra algo muy parecido a tu marca, solo vos podés frenarlo presentando una oposición dentro de los 30 días. ¿Qué implica esto en la práctica? Que el trámite va a ser más rápido, que el control pasa del Estado al titular de la marca y que la vigilancia marcaria se vuelve clave.
“Si vos no mirás el Boletín de Marcas y no te oponés a tiempo, la marca se concede igual”, advierte la abogada. Y después, el único camino posible es la vía judicial, mucho más cara y larga.
Otro cambio clave es que se invierte el orden del trámite. Antes, el INPI analizaba la marca después del período de oposiciones. Ese análisis podía demorar meses. Ahora el orden será así:
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Presentás la solicitud.
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El INPI hace un examen rápido (solo prohibiciones absolutas).
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Se publica en el Boletín.
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Si nadie se opone en 30 días, la marca se concede automáticamente.
¿Y si hay oposición? Si un tercero se opone: en primer lugar, se abre un procedimiento administrativo dentro del INPI (ya no judicial), en segundo lugar, el opositor ratifica su oposición, en tercer lugar, el solicitante contesta, en cuarto lugar, se desarrolla una etapa de prueba y alegatos, y por último, el INPI decide: oposición fundada (se rechaza la marca) o infundada (se concede).
¿Y si se te pasó el plazo? Con este nuevo esquema, va a pasar más seguido. Si no te oponés a tiempo y la marca se concede, la única salida es una acción judicial de nulidad, donde sí se puede probar mejor derecho, trayectoria, uso previo, etc.
Influencers: famosos en redes, desprotegidos en lo legal
Uno de los puntos donde el cambio pega más fuerte es el mundo influencer, ya que muchos pueden creer que la visibilidad los protege y no es así. “Si alguien registra tu nombre, apodo o seudónimo antes que vos, y no hay oposición, el INPI lo concede”, afirma Delfina.
Desde Eguía Marcas y Patentes trabajan con creadores como Gusto París o Chico Pan, que protegen su nombre no solo como emprendimiento gastronómico, sino como marca personal.
Las clases más usadas por los influencers son la clase 35 (publicidad, contenidos, promociones) y la clase 41 (eventos, talleres, capacitaciones). Y en algunos casos, apps, plataformas o productos propios.
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